El gobierno estadounidense conmemora el aniversario del ataque de los MiG cubanos contra avionetas civiles. «El terrorismo del régimen no quedará impune», advierte la Casa Blanca mientras reafirma la presión máxima sobre la isla.
WASHINGTON D.C. – Tres décadas después de que los cielos del Estrecho de la Florida se tiñeran de luto, la administración de Donald Trump ha utilizado este trigésimo aniversario para enviar un mensaje de fuerza. La Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental ha sido tajante: el asesinato de tres ciudadanos estadounidenses en 1996 no es un capítulo cerrado, sino una deuda pendiente que el régimen comunista deberá pagar.

La tarde en que el cielo se rompió: La historia del ataque
Para entender la firmeza de la Casa Blanca hoy, hay que viajar al 24 de febrero de 1996. Ese día, tres avionetas Cessna Skymaster de la organización «Hermanos al Rescate» —un grupo dedicado a localizar y salvar a balseros cubanos en el mar— partieron del sur de Florida en una misión de búsqueda humanitaria.
A pesar de ser aeronaves civiles y desarmadas, de la organización «Hermanos al Rescate» realizaban una misión humanitaria de búsqueda de balseros. A pesar de encontrarse en aguas internacionales, el régimen de Fidel Castro despachó dos aviones de combate MiG-29 y un MiG-21 de la Fuerza Aérea Cubana para interceptarlos en aguas internacionales.
- El ataque: Sin mediar advertencia suficiente y bajo órdenes directas grabadas en audio los cazas dispararon misiles aire-aire.
- Las víctimas: Dos de las tres aeronaves fueron pulverizadas instantáneamente. En el ataque perdieron la vida Armando Alejandre Jr., Carlos Costa y Mario de la Peña, todos ciudadanos estadounidenses. Un cuarto integrante, Pablo Morales, residente legal, también pereció en el acto.
- El sobreviviente: Una tercera avioneta, pilotada por el líder del grupo José Basulto, logró escapar entre las nubes y regresar a Miami para contar lo ocurrido.
Las grabaciones de la torre de control y de los propios pilotos militares cubanos, captadas por la inteligencia estadounidense y presentadas ante la ONU, revelan la frialdad y el júbilo con el que se ejecutó la orden.
El audio desclasificado muestra el momento exacto en que los pilotos militares cubanos celebraron la destrucción de las naves civiles:
Piloto de MiG (tras disparar el primer misil): «¡Le dimos, cojones! ¡Míralo, míralo! ¡Lo reventamos!»
Torre de Control (La Habana): «Felicidades para ustedes.»
Piloto de MiG (sobre la segunda avioneta): «El otro está frente a nosotros… está en la mira. ¡Fuego! … ¡Míralo cómo cae, cojones! ¡Ese ya no va a joder más!»
En ese instante, las vidas de Armando Alejandre Jr., Carlos Costa y Mario de la Peña fueron segadas. El impacto de los misiles aire-aire contra los Cessna desarmados no dejó rastro de los cuerpos; solo quedó una mancha de combustible y humo sobre el mar.
Asi fue el recibimiento de Fidel Castro, a los integrantes de la Fuerza Armada Cubana, que participaron en el derribo de los aviones civiles y desarmados de «Hermanos al Rescate»

Un giro irreversible: La Ley Helms-Burton
Aquel evento fue el catalizador que transformó la política de EE.UU. Tras el derribo, el entonces presidente Bill Clinton firmó la Ley Helms-Burton, endureciendo el embargo. Hoy, la administración Trump retoma ese legado con una retórica de «tolerancia cero».
«Recordamos a estos héroes que solo buscaban salvar vidas. Su sacrificio marca nuestra hoja de ruta. Exigimos rendición de cuentas por este acto brutal; el terrorismo de estado no quedará impune», declaró un portavoz de la Casa Blanca.
Justicia frente a la impunidad
Para Washington, que los responsables directos de estas grabaciones sigan protegidos por el régimen de La Habana es un obstáculo insalvable para cualquier diálogo. Al cumplirse 30 años, la memoria de los «Hermanos al Rescate» sigue siendo el pilar de la política de sanciones, recordando al mundo que la justicia, aunque tarde, es el objetivo final de la lucha por la libertad de Cuba.
El mensaje para el futuro
Para Washington, la impunidad de los pilotos y los altos mandos cubanos que ordenaron el ataque es un obstáculo insalvable. Al recordar la historia de los Hermanos al Rescate, el gobierno actual busca no solo honrar a los caídos, sino legitimar su estrategia de aislamiento total contra La Habana.
A 30 años de las explosiones sobre el Atlántico, la justicia sigue siendo una palabra que se pronuncia en Washington con la misma fuerza que el primer día, asegurando que la lucha por la libertad de Cuba es, también, una lucha por la memoria de sus víctimas.
Por Redaccion SDNnews con informacion de agencias |Fotos cortesia








