El Secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, confirmó que la administración de Donald Trump ha puesto en marcha una ambiciosa maquinaria diplomática para asegurar el acceso preferencial a la riqueza del subsuelo venezolano. En una reveladora entrevista para Axios, Wright anunció que viajará próximamente a Caracas para sellar acuerdos que no solo abarcan hidrocarburos, sino también minerales críticos esenciales para la tecnología global.
El fin de los «descuentos chinos»
La estrategia de la Casa Blanca apunta a un objetivo claro: arrebatarle a Pekín el control del flujo energético venezolano. Wright fue enfático al señalar que, actualmente, gran parte del crudo nacional se pierde en tramas de corrupción o se malvende con descuentos masivos a China.
«Los funcionarios venezolanos ven en esta colaboración el impulso que su economía necesita. Saben que el modelo actual, basado en remates a China, es insostenible», afirmó el Secretario, subrayando que el plan busca profesionalizar y transparentar la industria local.
Inversión privada, no subsidios
A diferencia de modelos de asistencia previos, la «Doctrina Wright» se basa estrictamente en el capital privado. El funcionario aclaró que Washington no ofrecerá financiamiento directo ni subsidios gubernamentales; en su lugar, creará un marco de seguridad jurídica para que gigantes energéticos estadounidenses lideren la recuperación operativa de los campos petroleros y mineros.
Puntos clave de la negociación:
- Acceso preferencial: EE. UU. busca asegurar el suministro de minerales estratégicos (como el coltán y el torio) necesarios para la defensa y la tecnología.
- Meta 2026: Washington proyecta que, con la entrada de tecnología y capital estadounidense, la producción venezolana experimente una expansión significativa antes de que termine el año.
- Soberanía: Wright rechazó las acusaciones de extractivismo, asegurando que se trata de una relación bilateral de beneficio mutuo para sanear las finanzas de Caracas.
La inclusión de minerales críticos en la agenda cambia el tablero. No se trata solo de gasolina; se trata de la cadena de suministros de microchips y baterías. Con este movimiento, la administración Trump busca reducir la dependencia de proveedores asiáticos, utilizando la cercanía geográfica de Venezuela como una ventaja de seguridad nacional.
La visita de Chris Wright a Caracas no es solo un trámite técnico; es la validación de que, para la Casa Blanca, la estabilidad económica de Venezuela es una prioridad de seguridad energética. Al desplazar a China como principal cliente, EE. UU. recupera su zona de influencia histórica y garantiza un flujo constante de energía en un mercado global volátil.
Con Informacion de agencias








