BRASILIA / WASHINGTON – En un movimiento que redefine el tablero político de las Américas para este 2026, los presidentes de las dos mayores economías del continente, Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump, sostuvieron este lunes una conversación telefónica de carácter estratégico. El intercambio, centrado en la crisis venezolana y la arquitectura de paz en Medio Oriente, dejó al descubierto tanto los puntos de convergencia como las marcadas distancias en su visión de la gobernanza mundial.
Venezuela: El imperativo de la estabilidad regional
El mandatario brasileño fue enfático al establecer la hoja de ruta de Itamaraty respecto a Caracas. En un contexto de creciente expectativa por el retorno de Trump a la Casa Blanca, Lula subrayó que cualquier salida a la situación venezolana debe transitar por dos carriles innegociables:
- La preservación de la paz: Evitar cualquier escalada de tensión que desestabilice el Cono Sur.
- El bienestar social: Priorizar soluciones que alivien de forma tangible la realidad del pueblo venezolano.
Esta postura de Brasil actúa como un contrapeso diplomático, buscando que la influencia de Washington en el Caribe se mantenga dentro de los márgenes de la estabilidad regional.
El «Consejo de Paz» y la reforma de la ONU
El diálogo también abordó la propuesta de Trump de crear un Consejo de Paz para supervisar la situación en la Franja de Gaza. Lula, quien recientemente calificó la iniciativa como un intento de «crear una nueva ONU», condicionó la participación de Brasil a dos premisas técnicas:
- Focalización: Que el organismo se limite estrictamente a la cuestión de Gaza.
- Inclusión: El otorgamiento de un asiento formal al Estado de Palestina.
El líder brasileño aprovechó el contacto para reafirmar su histórica demanda de una reforma integral de las Naciones Unidas, insistiendo en la ampliación del Consejo de Seguridad para reflejar la multipolaridad del siglo XXI, una postura que choca frontalmente con la visión unilateralista que suele proyectar la administración Trump.
Análisis Geopolítico: Un equilibrio precario
Para los especialistas en relaciones internacionales, esta llamada marca el inicio de una «coexistencia pragmática». Mientras Trump busca sumar aliados de peso para sus estructuras paralelas de poder, Lula se posiciona como el guardián del multilateralismo y la autonomía latinoamericana.
Venezuela, en el centro de esta dinámica, deja de ser solo un punto de conflicto interno para convertirse en la prueba de fuego de esta relación bilateral: ¿Podrán Washington y Brasilia coordinar una agenda común sin sacrificar la paz regional?
Esta comunicación ocurre apenas días después de que Brasilia elevara el tono contra las iniciativas que buscan desplazar a la ONU, lo que sugiere que la «invitación» de EE. UU. a unirse al Consejo de Paz es un intento de legitimar el organismo ante el Sur Global.








