MARACAIBO – El corazón de la capital zuliana late hoy al ritmo de la tambora y el sentimiento profundo. Desde las 9:00 a. m. de este lunes, las puertas de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá se abrieron para recibir los restos mortales de Renato Aguirre, el «Poeta Diamantino», en una capilla ardiente que marca el inicio de una despedida histórica para el folklore venezolano.

Gaiteros, familiares, autoridades Nacionales, Regionales, Municipales y allegados, estan concentrados en el templo para rendir tributo a un hombre cuya conexión espiritual con la «Chinita» trascendió la música para convertirse en un legado de fe inquebrantable.

El simbolismo de este último adiós se manifiestan en la Basílica, que más allá de su carácter religioso, se erige como el escenario donde las composiciones de Aguirre cobraron vida, consolidando la identidad mística del pueblo. Los protagonistas de esta despedida, Los Chiquinquireños, asumen la responsabilidad de escoltarlo con versos, asegurando que su tránsito físico esté sellado por la excelencia sonora que él mismo perfeccionó.
La jornada continúa con una afluencia masiva de ciudadanos que acuden a dar el último respeto al creador de clásicos inmortales, mientras las autoridades locales coordinan los honores correspondientes a su estatus de Patrimonio Cultural.
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