Morrocoy, 18 de febrero 2026.– Lo que comenzó como una denuncia desesperada de ambientalistas y figuras públicas, ha escalado a la acción judicial. Este 18 de febrero de 2026, el Comando de Vigilancia Costera de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) confirmó la detención de tres ciudadanos presuntamente responsables de los actos de contaminación con aerosoles y espuma química en el sector Los Juanes, dentro del Parque Nacional Morrocoy.
El fin de la impunidad en el yate «Reflection»
La actuación militar, ejecutada desde el patrullero «LP Cacique Manaure», se centró en la embarcación identificada como «Reflection». Los detenidos han sido identificados como Eduardo José Pirela y Daniel Emiro Soto Castellano (encargados del yate), además de un comerciante vinculado a la venta de los productos químicos.

Durante el procedimiento, las autoridades incautaron 21 envases de aerosoles y espumas, sustancias que, según organizaciones como Azul Ambientalista, provocan un daño inmediato y severo a la biodiversidad marina de esta área protegida.


Un eco al llamado de Valentina Quintero
Este arresto responde directamente a las alarmas encendidas durante el asueto de carnaval, cuando las imágenes de excesos se hicieron virales. La periodista Valentina Quintero había advertido que la convivencia respetuosa había fallado y que era hora de que las leyes de Inparques y el Ministerio de Turismo se hicieran sentir.
«Cuando nada de eso existe y un desmadre así ocurre en un parque nacional, hay leyes», sentenció Quintero días antes de conocerse estas detenciones.
La crítica de la periodista hoy cobra una relevancia judicial: el irrespeto a los Reglamentos de Uso y Manejo (PRUM) y la omisión de la Capacidad de Carga han llevado a los implicados directamente a la orden del Ministerio Público.
El reto pendiente: Motores y Contaminación Sónica
Aunque la detención por el uso de químicos es un avance, la problemática en Morrocoy sigue siendo sistémica.
La comunidad científica y los defensores del ambiente recuerdan que el daño no termina con los aerosoles; el ruido extremo de los equipos de sonido y el uso de motores de alta cilindrada —mencionados también por Quintero en su denuncia— siguen siendo asignaturas pendientes para las autoridades.

Este caso marca un precedente: los Parques Nacionales de Venezuela son Áreas Bajo Régimen de Administración Especial y no zonas de sacrificio para el «turismo depredador».
Por: SDNnews -Redacción








