Caracas | 18 de febrero de 2026.-El pasado martes 17 de febrero marcó el inicio del Ramadán, el periodo más sagrado del calendario islámico. Durante los próximos 30 días, hasta el 19 de marzo, aproximadamente el 25% de la población mundial se sumergirá en un ejercicio de devoción, autodisciplina y caridad que trasciende la mera abstinencia de alimentos para convertirse en una renovación total del espíritu.
El significado del Noveno Mes
El Ramadán no es una fecha elegida al azar; representa el noveno mes del calendario lunar islámico, el tiempo en que la tradición señala que el Corán fue revelado al profeta Mahoma. Para los más de 2.000 millones de seguidores del islam, este es uno de los Cinco Pilares fundamentales de su fe, junto a la profesión de fe, la oración diaria, la limosna y la peregrinación a La Meca.

El Ayuno: Un compromiso entre el Alba y el Ocaso
El aspecto más visible y riguroso de este periodo es el ayuno (Sawm). Los fieles se abstienen de ingerir alimentos o líquidos desde el primer rayo de luz del amanecer hasta la puesta del sol. Esta práctica, sin embargo, está regida por la compasión: niños, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia están exentos de esta obligación.
La dinámica diaria se divide en dos momentos litúrgicos y nutricionales clave:
- El Suhoor: La comida consumida antes del despuntar del alba, que prepara al creyente para la jornada de reflexión.
- El Iftar: El banquete comunitario con el que se rompe el ayuno tras el atardecer, tradicionalmente iniciado con la ingesta de dátiles y agua, emulando la tradición del Profeta.

Más allá de la Privación: Una Celebración Comunitaria
Es un error común reducir el Ramadán a una restricción dietética. Organizaciones como Amnistía Internacional subrayan que se trata, ante todo, de una celebración comunitaria. Es un tiempo para fortalecer los lazos familiares, intensificar la oración en las mezquitas y, fundamentalmente, recordar a los menos afortunados.
Durante estas semanas, la estructura social en los países de mayoría musulmana se transforma: las jornadas laborales se reducen y las instituciones educativas ajustan sus horarios para facilitar la devoción nocturna. El espíritu de este mes se resume en el deseo compartido de un «Ramadán Mubarak» (Feliz Ramadán).
Solidaridad Obligatoria y Renovación
El cierre del mes sagrado está marcado por el Zakat al-Fitra, una caridad obligatoria que deben pagar aquellos que tienen sus necesidades cubiertas, asegurando que los más pobres también puedan celebrar. El fin del ayuno culmina con el Aíd al-Fitr, una festividad de tres días que simboliza la gratitud, el perdón y la renovación espiritual.
Reconocimiento Institucional en Venezuela
En el ámbito nacional, la relevancia de esta fecha ha sido reconocida por el Ejecutivo. El canciller venezolano, Yván Gil, extendió este miércoles un mensaje de respeto a las comunidades islámicas que hacen vida en el país y en el mundo: «Que prevalezcan la devoción, la oración y la reflexión», expresó, resaltando la integración de la comunidad musulmana en la pluralidad cultural venezolana.
Un pilar de la Civilización Global
El Ramadán de 2026 se desarrolla en un contexto global donde la búsqueda de paz y la reflexión ética cobran una urgencia renovada. Para el observador laico, entender el Ramadán es entender una de las fuerzas culturales más potentes del planeta, donde el sacrificio personal se convierte en un motor de solidaridad colectiva.
Por: SDNnews/Redacción . Con Información de agencias y fotos cortesia








