Un reciente y alarmante informe del Food Monitor Program ha revelado la profundidad de la crisis alimentaria que azota a la isla, indicando que el 34% de los cubanos se ve obligado a dormir con hambre de manera recurrente. El estudio expone una realidad devastadora donde el acceso a la nutrición básica se ha convertido en un privilegio de pocos, evidenciando el deterioro sistémico de las estructuras de producción y distribución en el país.
Caracas, Venezuela. La investigación arroja que el temor se ha generalizado entre la ciudadanía, con un 83% de los encuestados manifestando su miedo a que se impongan restricciones alimentarias aún más severas en el corto plazo. Analistas internacionales señalan que estas cifras son el resultado directo de décadas de políticas centralizadas que han destruido el aparato productivo, dejando a la población a merced de una escasez crónica y una inflación galopante que imposibilita la adquisición de productos esenciales.
El informe destaca una brecha social cada vez más profunda, donde la seguridad alimentaria parece estar reservada exclusivamente para aquellos sectores vinculados al régimen, mientras que el ciudadano común enfrenta jornadas de búsqueda infructuosa de suministros básicos. Esta situación ha derivado en una vulnerabilidad extrema para niños y ancianos, los grupos más afectados por la carencia de proteínas y vitaminas fundamentales para el desarrollo y la salud.
Expertos en derechos humanos advierten que el uso de la alimentación como herramienta de control social agrava la crisis humanitaria, pues la dependencia de las libretas de racionamiento —cada vez más desprovistas de productos— mantiene a la población en un estado de precariedad permanente. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la falta de libertades económicas impide la aparición de soluciones privadas que podrían aliviar el desabastecimiento.
Ante este escenario, diversas organizaciones han hecho un llamado urgente a permitir la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones ideológicas y a implementar reformas que devuelvan la capacidad de producir a los campos cubanos. Sin un cambio de rumbo estructural, el Food Monitor Program advierte que las cifras de desnutrición y el descontento social seguirán alcanzando niveles históricos.
Por: Standard Digital News – INTERNACIONAL – DERECHOS HUMANOS / Con información de agencias y Foto cortesía / 6 de mayo de 2026
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