En una respuesta contundente que reafirma la postura diplomática de Caracas, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó este lunes las recientes afirmaciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre una posible incorporación del país sudamericano como el estado número 51 de la Unión Americana. Desde La Haya, Países Bajos, Rodríguez calificó la propuesta como inviable y contraria a la esencia histórica de la nación.
Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela. La mandataria interina, quien se encuentra en territorio europeo cumpliendo agenda oficial, fue enfática al ser consultada por los medios sobre los comentarios de Trump, quien aseguró estar «considerando seriamente» dicha posibilidad. «Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia», afirmó de manera tajante.
La declaración de Rodríguez surge en un contexto de alta sensibilidad política, donde la defensa de la autodeterminación se mantiene como el eje central del discurso oficial. Para la presidenta encargada, la sola mención de una anexión desconoce la trayectoria republicana de Venezuela y el sacrificio de sus libertades fundamentales.
Defensa de la identidad histórica
Durante su intervención, Rodríguez apeló a la memoria colectiva y a los valores fundacionales de la República para desestimar cualquier pretensión de convertir al país en un territorio dependiente de Washington. Defendió la soberanía venezolana recordando que la libertad del país no ha sido una concesión, sino el resultado de un esfuerzo secular.
«Nuestra historia ha sido construida por la gloria de hombres y mujeres que dieron su vida para hacer de Venezuela no una colonia, sino un país libre», expresó la mandataria, subrayando que la identidad nacional es incompatible con cualquier modelo que pretenda tutelar el destino de los venezolanos desde el exterior.
Reacciones en el espectro político
Analistas internacionales consideran que este intercambio de declaraciones marca un nuevo punto de fricción en la compleja relación bilateral. Mientras que desde la Casa Blanca se proyectan visiones de una integración forzada bajo el argumento de la estabilidad regional, la respuesta de Rodríguez desde La Haya busca blindar la legitimidad de las instituciones venezolanas y el respeto al derecho internacional.
Este pronunciamiento de la presidenta encargada ocurre en un momento en que el país intenta normalizar sus nexos financieros y diplomáticos con el mundo. Al descartar de plano la propuesta de Trump, el gobierno interino envía un mensaje de firmeza tanto a sus aliados como a sus detractores: la independencia de Venezuela es un activo innegociable y cualquier diálogo futuro deberá partir del reconocimiento pleno de su estatus como nación soberana.
Por: Standard Digital News – POLÍTICA – INTERNACIONAL / Con información de agencias y Foto cortesía / 11 de mayo de 2026








