SANTA CRUZ DE TENERIFE – Con una emotiva homilía ante cerca de 40.000 personas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, el papa León XIV concluyó este viernes su primera visita oficial a España. El pontífice cerró así una gira de siete días y más de 2.800 kilómetros que lo llevó por Madrid, Barcelona y el archipiélago canario, en un viaje marcado por la reivindicación de los derechos de los migrantes y una profunda reflexión sobre el modelo de desarrollo social.
Un puente hacia el drama migratorio: Tenerife fue el escenario elegido por el Papa para cerrar su periplo, cumpliendo simbólicamente con un anhelo del fallecido papa Francisco: poner el foco en la crisis migratoria que afecta a esta región del Atlántico. Durante su visita al centro de acogida Las Raíces, el pontífice escuchó los testimonios de Theodor Faye y Bousso Diouf, quienes resumieron el sentir de los miles de personas que atraviesan la ruta canaria —la más mortífera del mundo—: «No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad».
León XIV, quien se dirigió a los migrantes en francés para asegurar una mejor comprensión, respondió a sus demandas con un mensaje de fraternidad: «Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial». Asimismo, el Papa aprovechó para lanzar una enérgica advertencia contra quienes lucran con la vulnerabilidad ajena, sentenciando que «por cada vida perdida, cada familia engañada, cada mujer amenazada y cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina».
Entre el turismo y la humanidad
En su homilía de despedida, el sucesor de Pedro instó a la sociedad tinerfeña a no caer en la trampa de la aceleración constante, donde el beneficio económico desplaza los valores humanos. «No reducir todo a comercio y beneficio», solicitó, exhortando a que la vocación turística de la isla se traduzca en una comunidad que acoja y se enriquezca del encuentro con el otro.
La jornada, que comenzó para los miles de asistentes desde las nueve de la mañana bajo una intensa espera de cuatro horas, culminó en el aeropuerto Tenerife Norte, donde el rey Felipe VI despidió al pontífice al término de su agenda oficial.
Integración y respeto mutuo
Más allá de la solicitud de acogida, el Papa también dirigió un mensaje directo a los recién llegados, instándoles a participar activamente en la vida de sus comunidades receptoras. En la plaza del Cristo de La Laguna, León XIV enfatizó la importancia de aprender la lengua local, respetar las leyes y las costumbres del país de acogida, subrayando que la migración debe ser, ante todo, una «ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo».
Con esta visita, León XIV deja una huella marcada por la sobriedad y la defensa de los derechos fundamentales, cerrando un viaje que, para muchos fieles, ha resultado ser un acontecimiento irrepetible.
Por: Redacción Standard Digital News | Sociedad / Internacional | Con información de EFE fotos cortesía | 12 de junio de 2026








