Maracaibo 14 de agosto de 2026. En el corazón de la parroquia Coquivacoa, exactamente en Capitán Chico, existe un refugio donde el agua y la tierra se abrazan: el Parque Tierra de los Sueños. Este ecosistema no es solo un conjunto de 130 hectáreas de manglar; es un altar vivo a la memoria del pueblo Añú. Sus raíces han sido testigos de siglos de historia, inspirando a generaciones de artistas que, entre versos y décimas, han jurado proteger este legado natural.
Hoy, ese escenario está siendo rescatado. La Alcaldía de Maracaibo, mediante el Instituto Municipal del Ambiente (IMA), ha emprendido una labor de saneamiento profundo para devolverle su esplendor. Pero el cambio no es solo físico; es humano. La verdadera alma de este proyecto reside en 24 niños y adolescentes que han asumido el compromiso de convertirse en los ojos y guardianes de este santuario.
Estos jóvenes, tras semanas de capacitación técnica en avistamiento de aves y cuidado de especies, son ahora los guías y protectores que aseguran que el equilibrio del parque se mantenga intacto. Janner Pérez, al frente del IMA, ha impulsado esta iniciativa no solo como una medida de conservación, sino como una semilla que espera germinar en cada rincón de la capital zuliana, creando una cultura donde la ciudadanía sea la principal aliada de la naturaleza.
La visión va mucho más allá de la protección: se trata de abrir las puertas al mundo. La rehabilitación de las caminerías es el primer paso para que este manglar se convierta en un destino predilecto para el ecoturismo.
Karen Soto, desde la dirección de desarrollo turístico, visualiza este espacio como un punto de encuentro donde el senderismo y el contacto directo con la naturaleza se vuelvan una experiencia cotidiana.
La Alcaldía de Maracaibo continúa así escribiendo una historia de transformación, donde cada rincón recuperado es un triunfo para el ciudadano, convirtiendo a nuestra ciudad en un hogar más verde, vibrante y conectado con su propia esencia turística.


Por Claudia Gutierrez








