LONDRES.– Este 31 de agosto marca el 29° aniversario del fallecimiento de Diana de Gales, la célebre «Princesa del Pueblo», cuya abrupta partida a los 36 años en un choque automovilístico en la capital francesa paralizó la atención global en 1997. Transcurridas casi tres décadas de aquella trágica madrugada, el impacto de su personalidad, su labor altruista y las circunstancias de su deceso continúan vigentes en la memoria colectiva internacional.
El evento, que desencadenó una demostración masiva de duelo popular sin precedentes en el Reino Unido y el resto del globo, transformó para siempre la relación entre la sociedad civil, los medios de comunicación y la monarquía británica.
El origen aristocrático y la metamorfosis del «cuento de hadas»
Nacida el 1 de julio de 1961 como Diana Frances Spencer en el seno de la nobleza del Reino Unido, su vida dio un giro definitivo en 1981 tras contraer matrimonio con el príncipe Carlos, heredero de la corona británica. Pese a que la ceremonia celebrada en la Catedral de San Pablo fue presentada ante el mundo como un enlace perfecto, la convivencia palaciega estuvo marcada por profundas tensiones, presiones mediáticas y desavenencias conyugales.

Tras la separación en 1992 y el posterior divorcio formalizado en agosto de 1996, la princesa perdió la condición de Alteza Real, dando paso a una etapa de autonomía personal y mayor proyección pública que solo pudo ejercer durante un año.

Maternidad fuera de protocolo y ruptura de estigmas sociales
Durante sus años en la esfera pública, Diana redefinió el rol de la crianza dentro de la Casa Real con sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique. La aristócrata insistió en criarlos con cercanía emocional, involucrándolos en actividades cotidianas y exponiéndolos a realidades sociales distantes del protocolo institucional.

Paralelamente, utilizó su proyección mediática para impulsar causas humanitarias severamente estigmatizadas en las décadas de 1980 y 1990:
- Lucha contra el VIH/SIDA: En 1987 inauguró la primera unidad especializada en el Middlesex Hospital de Londres, donde estrechó la mano de pacientes infectados sin guantes protectores, gesto clave para desmitificar los prejuicios de contagio casual.
- Erradicación de minas antipersona: En enero de 1997 recorrió campos minados en Angola equipada con chaleco de resguardo, iniciativa que impulsó la posterior firma del Tratado de Ottawa.
- Apoyo a pacientes con lepra: Recorrió centros asistenciales en India, Nepal y Zimbabue para combatir la discriminación hacia los convalecientes.
La persecución en el túnel de l’Alma y la fatídica madrugada
La noche del 30 de agosto de 1997, tras unas vacaciones estivales, Diana y su pareja, el productor de cine egipcio Dodi Fayed, arribaron a París. Acosados por un nutrido grupo de reporteros gráficos en las afueras del Hotel Ritz, la pareja abordó a las 00:20 horas del 31 de agosto un vehículo Mercedes-Benz S280 conducido por el jefe de seguridad Henri Paul, acompañados por el escolta Trevor Rees-Jones.
Durante la huida a alta velocidad por las inmediaciones del río Sena para esquivar a los fotógrafos, el automóvil ingresó al túnel del Puente de l’Alma a más de 95 km/h. A las 00:23 horas, el conductor perdió el control del vehículo y colisionó de frente contra la columna número 13 de la estructura. Fayed y Paul fallecieron en el acto, mientras que el guardaespaldas sobrevivió con severas lesiones.
Diana, rescatada con vida pero con graves hemorragias internas en el tórax, fue trasladada al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde los médicos declararon su deceso a las 04:00 de la mañana tras infructuosos intentos de reanimación.

El adiós de un icono global
El anuncio de la muerte generó una conmoción inmediata. Miles de personas cubrieron los alrededores del Palacio de Kensington con una ofrenda floral de más de un metro de altura. El 6 de septiembre de 1997, su funeral de Estado en la Abadía de Westminster congregó a más de tres millones de asistentes en las calles de la capital británica y fue seguido por 2.500 millones de telespectadores.


Los restos mortales de la princesa reposan en una isla ubicada en la finca familiar de Althorp, cerrando un capítulo imborrable en la historia contemporánea del siglo XX.

Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Efemérides e Internacional | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 31 de agosto de 2026








