CARACAS.– Venezuela conmemora este 26 de octubre el natalicio de San José Gregorio Hernández Cisneros, conocido popularmente como el «médico de los pobres», en una jornada festiva impregnada de devoción popular y especial significado religioso. La festividad cobra un matiz de trascendencia histórica tras haberse cumplido recientemente el primer aniversario de su canonización oficial, liturgia encabezada por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro del Vaticano que consolidó al ilustre sabio trujillano como uno de los primeros santos del país.
Nacido en Isnotú, estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864, Hernández erigió una trayectoria integral como profesional de la medicina, investigador científico, docente universitario, filántropo católico y franciscano seglar. Desde sus primeros años de vida en los Andes venezolanos demostró una notable aptitud académica. Tras culminar su formación de bachillerato en Caracas, ingresó a la Universidad Central de Venezuela (UCV) a los 17 años, obteniendo el título de Doctor en Medicina en 1888 con el expediente docente más sobresaliente de su promoción, dominando además múltiples idiomas y disciplinas como la filosofía, la teología y la música.

De las montañas andinas a las aulas europeas: ciencia para la nación
Aunque inicialmente instaló su ejercicio profesional en su pueblo natal para atender a las poblaciones vulnerables de los estados Trujillo, Mérida y Táchira, su vocación académica lo condujo en 1889 hacia Europa. En laboratorios de París y Berlín, bajo la tutela de prominentes investigadores de la medicina experimental y la bacteriología, completó estudios de postgrado en Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental, Microbiología y Embriología.
A su regreso a territorio nacional en 1891, el científico impulsó la modernización de la práctica médica local al introducir el primer microscopio en Venezuela e instaurar los laboratorios especializados en el Hospital Vargas. Como catedrático de la UCV, fundó las asignaturas de Histología, Fisiología Experimental y Bacteriología —esta última la primera de su especialidad en el continente americano—, además de redactar el texto pionero Elementos de Bacteriología en 1906 y formar a generaciones de eminentes investigadores de la medicina nacional.
Legado de fe, vocación asistencial y trascendencia internacional
A lo largo de su vida, su firme fe católica coexistió en profunda armonía con su rigor académico y su dedicación a la investigación clínica. Durante emergencias sanitarias como la epidemia de gripe de 1918 en Caracas, el profesional dedicó extensas jornadas a la atención domiciliaria de los contagiados, consolidando una mística de servicio que perduró tras su trágico fallecimiento el 29 de junio de 1919 a los 54 años de edad, luego de un accidente de tránsito en la esquina de Amadores, en La Pastora.
Tras décadas de veneración popular y la acreditación de los milagros requeridos por la Santa Sede, la causa de santidad culminó solemnemente el 19 de octubre de 2025 con su elevación a los altares por parte del Sumo Pontífice. Hoy en día, los restos mortales del galeno reposan en la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria en la capital del país, recinto a donde acuden miles de creyentes a renovar sus plegarias y agradecer los favores concedidos por el santo venezolano.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Nacional y Religión | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 26 de octubre de 2026








