Madrid – Caracas | 19 de febrero de 2026.-El mapa energético global está girando de vuelta hacia el Caribe. En una declaración cargada de optimismo y pragmatismo empresarial, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, anunció este jueves una ambiciosa hoja de ruta para Venezuela: incrementar la producción de crudo en un 50% durante los próximos doce meses y alcanzar la meta de triplicar sus barriles en un plazo de tres años.
1. El factor Washington: Licencias y Control
Este anuncio no ocurre en el vacío. La semana pasada, el Departamento del Tesoro de los EE. UU. emitió dos licencias clave que flexibilizan las restricciones operativas en el país sudamericano. Repsol, junto a otras cuatro gigantes del sector, ha recibido autorización para reanudar operaciones diarias, aunque bajo un esquema de «estrictas condiciones de control y reporte».
«Apreciamos el apoyo estadounidense y estamos trabajando de manera cercana con las autoridades venezolanas y nuestros socios de PDVSA para mover todo en una dirección positiva», afirmó Imaz tras la presentación de los resultados financieros de 2025.
2. Prioridad: Gas para el sistema eléctrico y recuperación de pozos
La estrategia de Repsol no solo apunta a la exportación, sino a la estabilización interna. Imaz detalló que la «vuelta a la actividad diaria» tiene dos pilares fundamentales:
- Suministro de Gas: Vital para alimentar las plantas termoeléctricas de Venezuela y mitigar la crisis del sistema eléctrico nacional.
- Reversión de la caída: Implementación de tecnología para recuperar pozos maduros y optimizar el transporte comercial de cargamentos de petróleo bajo los contratos vigentes.
3. «Optimismo Realista» en el corto plazo
Para el directivo de la petrolera española, Venezuela está en una posición «significativamente mejor» que hace apenas dos meses. Este cambio de atmósfera ha permitido que Repsol pase de una fase de mantenimiento a una de expansión agresiva.
4. Un operador responsable en la transición
Repsol ha enfatizado su papel como «operador responsable» que nunca abandonó totalmente el país, incluso en los momentos de mayor tensión diplomática. Hoy, esa persistencia se traduce en una ventaja competitiva frente a otras empresas que apenas inician su retorno. El objetivo final, según Imaz, es contribuir a que el futuro de Venezuela sea «más brillante» a través de la estabilización del sector de los hidrocarburos.
El retorno de la confianza:La declaración de Repsol es un termómetro del pragmatismo energético de 2026.
La necesidad de diversificar las fuentes de suministro ante conflictos en otras latitudes ha obligado a un deshielo entre Washington y Caracas donde empresas como Repsol actúan como el puente técnico necesario. La meta de triplicar la producción es audaz, pero refleja una confianza en que el marco legal y de seguridad actual es lo suficientemente sólido para inversiones a largo plazo.
Por: Redacción SDNnews |Con informacion de agencias foto cortesia








