¡Aunque no lo creas sucedió! La anécdotas más surrealistas de los Juegos Olímpicos

Desde los comienzos de los Juegos Olímpicos en Atenas 1896 han sido innumerables las anécdotas surrealistas que sorprenden a ajenos y extraños. Si bien con el paso del tiempo ocurren cambios en la sociedad, que a su vez se ven reflejados en la cita olímpica, algunos hechos puntuales no pierden su estatus curioso.

Las olimpiadas modernas tienen su origen en los Juegos Olímpicos antiguos, celebrados en la ciudad Griega de Olimpia. El año 776 AC es fecha más aceptada del inicio de este histórico evento, y es conocido que los atletas competían completamente desnudos, rindiendo homenaje a la anatomía humana.

Primera participación femenina

Los Juegos Olímpicos de Atenas 1896 son considerados como la primera edición de las olimpiadas modernas. Veintiocho ediciones y 125 años después podemos decir que los cambios han sido monumentales. Un ejemplo claro de esto fue la oposición a que las mujeres participaran en esta edición por ser «poco práctico, poco interesante, poco estético y poco correcto», a consideración del fundador Pierre de Coubertin.

Afortunadamente, en 1900 las mujeres participaron por primera vez en deportes ‘femeninos’. Solo 22 mujeres formaron parte de la cita, compitiendo en disciplinas como el tenis, pelota vasca, críquet, croquet, salto largo a caballo, entre otras. Uno de los criterios recogidos por la organización recogió que las mujeres solo podían participar en «deportes propios de la aristocracia«.

Una edición con polémicas raciales

Los juegos Olímpicos celebradas celebrados en San Luis, Estados Unidos en 1904 quedaron marcados por una polémica racial que avergonzó a los organizadores. Además de las competencias regulares se llevaron a cabo jornadas paralelas conocidas como «Días Antropológicos» a los que fueron invitados personas de «etnias exóticas».

De nuevo, el fundador Pierre de Coubertin, hizo referencia entonces a este episodio y aseguró que no corresponde con los valores de la competencia.

Hitler y Jessy Owens

Otro de los capítulos más famosos de los juegos tuvo como protagonista al líder de la Alemania Nazi, Adolf Hitler. Durante los controvertidos Juegos Olímpicos de Berlin 1936, el atleta afroamericano Jesse Owens consiguió la medalla de oro en salto de longitud; pero al momento de la premiación, Hitler se negó a entregar la medalla y abandonó el estadio olímpico. Este sería un buen indicio de la terrible ideología racista del autor intelectual del holocausto judío.

El «oro robado» a Vanderlei Lima

Un ejemplo más reciente de anécdotas surrealistas tuvo como protagonista al brasileño Vanderlei Lima, quien competía en la modalidad de maratón. En el kilómetro 35, mientras el sudamericano se encontraba en primer lugar, un aficionado irlandés invadió la pista y lo sostuvo por la cintura, haciéndole perder el liderato.

Luego del penoso episodio, Lima finalizó en tercera posición y la organización le otorgó medalla Pierre de Coubertin en reconocimiento a su deportividad.

Fuente Caraota Digital

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