CIUDAD DEL VATICANO.– En una emotiva jornada espiritual orientada a elevar plegarias por la concordia internacional, el papa León XIV encabezó este jueves un encuentro de oración en el corazón de los Jardines Vaticanos. Acompañado por cientos de infantes y núcleos familiares, el jerarca católico unió su voz para implorar por la pacificación y la restauración de la esperanza en diversas regiones agobiadas por conflictos bélicos, crisis sociales y adversidades ambientales, abarcando desde Ucrania, el Líbano y Siria, hasta países latinoamericanos como Cuba y Venezuela, así como diversas zonas de Oriente Medio, Pakistán y Sudán del Sur.
El marco escogido para la solemne ceremonia fue la emblemática ‘Gruta de Lourdes’ ubicada en el recinto pontificio, donde el Obispo de Roma participó en la iniciativa anual «Un millón de niños reza el Rosario». Esta convocatoria global es articulada por la fundación pontificia Aiuto alla Chiesa che soffre (Ayuda a la Iglesia Necesitada), institución consagrada a brindar asistencia humanitaria y pastoral a las comunidades cristianas que enfrentan persecución, exclusión o discriminación en distintos rincones del planeta.
Un mensaje de fraternidad global y unión entre los pueblos
Durante su alocución ante los aproximadamente 1.300 asistentes congregados en el sitio —según las estimaciones oficiales de los organizadores—, el Sucesor de Pedro ofreció un caluroso mensaje de aliento tanto a los presentes como a los millones de fieles que siguieron la transmisión desde sus hogares. El pontífice destacó el alcance colectivo de la jornada al manifestar: «Esta noche no estamos solos. En el mundo, un millón de niños reza con nosotros. ¡Un millón! Cincuenta millones de ‘Avemarías’ que suben al cielo desde todos los rincones y en todas las lenguas de la tierra pidiendo la paz y se unen (…) para abrazar y estrechar entre sí todos los continentes, razas y naciones del planeta».
Tras pronunciar sus palabras de exhortación, el obispo romano presidió la liturgia sentado en un sillón dispuesto ante el altar de la gruta, mientras los pequeños tomaban el turno para elevar los misterios del Rosario en sus respectivas lenguas maternas. La secuencia litúrgica fue acompañada por la proyección de piezas audiovisuales que argumentaban las intenciones específicas de cada decena. En estos metrajes se abogó intensamente por el cese de las hostilidades en Europa del Este, la protección de las minorías religiosas en territorio asiático y africano, así como por «la esperanza» en las naciones caribeñas y sudamericanas, recordando que «muchas familias no tienen bienes esenciales y sufren mucho los desastres naturales».
Cercanía pastoral y cierre de la jornada espiritual
A medida que caía la noche sobre la Santa Sede, el acto concluyó en un ambiente de cercanía pastoral. El papa León XIV dedicó los minutos finales del encuentro a saludar personalmente a los niños, jóvenes y familias que se aproximaron al presbiterio, extendiendo abrazos y bendiciones a los feligreses. Con este gesto, la sede apostólica reafirma su compromiso con la diplomacia de la paz y la solidaridad internacional en momentos de alta tensión geopolítica global.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Internacional y Religión | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 1 de octubre de 2026








