El nieto de Fidel Castro rompe el silencio en CNN y lanza un dardo directo al modelo económico de la isla. Entre apagones y escasez, el joven empresario de 33 años pide eliminar la burocracia y abrir las puertas a la iniciativa privada, desatando una tormenta de críticas en ambos bandos.
LA HABANA / MIAMI – En un giro que pocos habrían imaginado hace una década, el apellido Castro vuelve a ser el centro de una controversia global, pero esta vez por una razón que contradice seis décadas de retórica revolucionaria.
Sandro Castro, nieto del fallecido líder Fidel Castro, ha declarado abiertamente que “la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas”, una frase que ha caído como una bomba de oxígeno para los defensores de la apertura y como un balde de agua fría para la vieja guardia de La Habana.

En una entrevista exclusiva para CNN en Español, el joven administrador de locales nocturnos en la capital cubana no solo cuestionó la ideología de Estado, sino que apuntó directamente contra las «trabas burocráticas» que asfixian el desarrollo económico en la isla.
El Capitalismo desde la cuna de la Revolución
Sandro Castro, de 33 años, quien ha sido frecuentemente criticado por exhibir un estilo de vida de lujos en redes sociales, intentó matizar su imagen pública durante la conversación. Sin embargo, su mensaje fue contundente: “Tenemos que abrir el modelo económico, eliminar la burocracia”.
Para muchos analistas, estas palabras no son solo una opinión personal, sino el reflejo de una fractura generacional dentro de las familias de la élite cubana, que hoy ven en la empresa privada la única salida a una crisis marcada por:
- Apagones crónicos: Cortes eléctricos que paralizan la vida cotidiana.
- Escasez extrema: Dificultades para acceder a alimentos y medicinas básicas.
- Éxodo migratorio: Una presión social que no deja de crecer hacia las costas de Florida.
¿Humor o provocación? El dilema de las redes sociales
El nieto del «Comandante» también se defendió de las acusaciones de burla hacia el pueblo cubano. Afirmó que sus videos virales —donde a menudo se le ve en autos de lujo o fiestas exclusivas— tienen un tono «humorístico» y no buscan provocar. “Yo también sufro los cortes de electricidad y las carencias del país”, sostuvo, intentando empatizar con una población que sobrevive con salarios mínimos mientras él gestiona negocios de entretenimiento.
Un blanco de críticas en ambos extremos
Las declaraciones de Sandro han logrado algo inusual: unir en la crítica a opositores y simpatizantes del sistema.
- La Oposición: Lo señala como el rostro del «privilegio de sangre», alguien que propone capitalismo porque ya vive como un capitalista gracias a su apellido.
- El Sector Oficialista: Lo ve como una figura incómoda que, al exhibir su estilo de vida y pedir reformas de mercado, traiciona el legado austero y antiyanqui que su abuelo predicó durante medio siglo.
El eje del mensaje: La apertura privada
La resonancia de la frase «la mayoría quiere ser capitalista» radica en que rompe el tabú definitivo. Sandro Castro se ha convertido en el defensor inesperado de la iniciativa privada, validando indirectamente las demandas de los nuevos emprendedores cubanos (las llamadas PyMEs o Mipymes) que luchan por sobrevivir en un sistema que aún los mira con recelo.
En una Cuba que atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente, las palabras de un Castro pidiendo capitalismo no son solo una noticia; son el síntoma de un fin de ciclo que ni siquiera el apellido más poderoso de la isla puede detener.
Por. Redacción StandardDigitalNews – Geopolítica y Caribe / Con informacion de agencias/ Fotos cortesia 31 de marzo de 2026








