Cuento de la cuentista chilena, Andrea Ríos: “Un Sagrario No tan Santo”

El grupo comenzó a subir por aquel empinado roquerío, ya estaban exhaustos y sabían que al llegar a la cima de la colina deberían continuar caminando, ya pronto caería la noche y la antigua iglesia estaría en oscuridad. La temperatura había descendido bastante, la briza del mar humedecía la vegetación. Al llegar a la cima, decidieron descansar unos minutos antes de emprender el viaje, el equipo de investigación estaba conformado por cuatro personas, Alejandra, su amigo Cristóbal, Isabel y Andrés, estos dos últimos eran investigadores españoles con mucha experiencia.

En último momento se les unió otra persona, quien no había sido invitada por el equipo. Esta nueva integrante era Constanza, novia de Cristóbal y al parecer no solo sorprendió al equipo con su llegada, ya que Cristóbal, se mostró nervioso y algo confundido al verla, y por la expresión de Constanza, seguro se dio cuenta de su impertinencia.

Alejandra llamó a Cristóbal para hablar a solas con él, y le pregunto directamente porque estaba su novia con ellos, pues nadie entendía la situación. Cristóbal se disculpaba, diciendo que él no lo sabía y que le sorprendía que en verdad no sabía y que si preferían la podía ir a dejar a su hotel. Alejandra le dijo que hubiera sido lo ideal, ya que en verdad el resto del grupo, se sentía incómodo con la situación, Isabel y Andrés también se lo habían comentado, sin embargo por la hora era sumamente peligroso que se fuera sola, Alejandra le recordó a Cristóbal que él era quien debía encargarse de las tomas iniciales, de tal modo que a estas alturas no podrían prescindir de su presencia.

Alejandra no tuvo más remedio que aceptarla en el grupo, eso sí le pidió a su amigo que se encargara de darle las indicaciones necesarias, para que no interrumpiera el desarrollo del trabajo y por la propia seguridad de la chica.

Antes de la llegada de Constanza, el grupo se había detenido en un restaurante de la zona, Isabel y su esposo Andrés habían invitado a los amigos a un almuerzo. La conversación se centró principalmente en el trabajo que realizarían, Andrés le comentó a Alejandra que según los lugareños, efectivamente nadie subía a aquel lugar, no después de que la iglesia fuera abandonada y clausurada.

Cristóbal y Alejandra por su parte, habían visitado el siquiátrico el día anterior y se entrevistaron con el antiguo párroco del pueblo, quien según decían había perdido la razón. El anciano ya desvariaba y solo atinaba a decir algo referente a canticos antiguos al interior de la iglesia, el sacerdote franciscano haciendo un esfuerzo para que lo escucharan, se levantó de su silla y casi rogándoles les pidió que no subieran a la vieja iglesia, ya no era un espacio sagrado y mucho menos seguro. Pero lamentablemente como a casi todos los dementes, nadie le puso demasiada atención y estaban más interesados en saber los motivos del abandono de aquella iglesia, lo cual no pudieron obtener por parte del cura. El sacerdote les comentó que había sido testigo del último intento de bendición del lóbrego lugar, y que los hechos que ocurrieron en ese momento, fueron de tal perversidad, que  obligaron a la iglesia a clausurarla para siempre. No quiso hablar de ello, pero los ojos del hombre completamente abiertos, le daban a Alejandra la impresión de algo espantoso, esto no había sido suficiente para que el equipo no saliera al día siguiente a investigar.

Isabel y su esposo Andrés, se acercaron a Alejandra y le dijeron que ya era tarde y comenzaría a oscurecer, los españoles sacaron lo que parecían unas barras energéticas, y les entregaron una a cada uno incluida Constanza y partieron rumbo a la iglesia. Los amigos habían acordado que al comenzar la ruta, los celulares estarían en silencio y al interior apagados para no hacer interferencias con las grabaciones ni fotografías.

 Alejandra miro por última vez hacia el mar, y vio aquella puesta de sol que mostraba un espectáculo maravilloso, aún se podían ver aquellos hermosos colores a la distancia. Poco a poco comenzaba a oscurecer y todo parecía muy tranquilo, sin embargo a espaldas de los amigos, la imagen que tenían era completamente opuesta pues antes de llegar a la iglesia, deberían pasar por un pequeño bosque que ya estaba quedando en penumbras. Aquella antigua iglesia se erguía soberbia y misteriosa, como si supiera que la visitarían muy pronto y dejaba ver en lo alto parte de una antigua cruz que los invitaba a ingresar. Todos se pusieron las mochilas, guardaron las cámaras y comenzaron a caminar, la tierra estaba húmeda y fría.

Alejandra noto que Cristóbal no los seguía de cerca, estaba distraído por su novia, y al parecer aún continuaban en algo parecido a una discusión, sin embargo la ruta ya había comenzado y poco podía hacer para que esta situación cambiara. Isabel mirándose con Alejandra movieron la cabeza mientras seguían avanzando, y la española muy decidida y sin importarle lo que pensaran, se acercó a la pareja y les dijo con voz fuerte, que no se podían quedar atrás era peligroso y eran parte del equipo. Cristóbal con lo de su novia, solo agachaba la cabeza en señal de vergüenza, pues entendía que sus amigos tenían razón en estas advertencias, sin embargo Constanza se sintió pasada a llevar por Isabel y  sin medir consecuencia alguna, le contestó.

–       ¡Perdón Isabel!, eres tú la guía de grupo?

–       ¡Pues no, pero soy parte de él!

–       ¡No me digas lo que debo o no hacer!

–       ¡Qué Coño pasa contigo!

La incómoda discusión, fue interrumpida por Cristóbal, este tomó del brazo a su novia para que terminara, ya que veía las caras del resto del grupo y el joven pensaba que le pedirían que sacara a Constanza del equipo en cualquier momento. Alejandra, había decidido que debía solucionar ahora la situación, y darle un corte definitivo, y no cuando ya estuvieran en el lugar, acercándose a Constanza le dijo muy seria pero tranquila.

–       ¡Constanza! Soy la guía del grupo

–       ¡Tú no eres mi guía Alejandra!

–       ¡Soy guía del grupo! y tú eres parte de él

–       Alejandra ¡Te molesta verme con Cristóbal!

Alejandra abrió sus ojos, y sin poder creer lo que pasaba, ni menos lo que escuchaba, sintió una molestia y vergüenza ajena tremenda, pues veía la cara de su amigo y sentía que la situación le había superado. Sentía que esta nueva integrante, había llegado de la nada a incomodar al grupo, ya ni siquiera podía conversar tranquilamente con su amigo, todos estaban esperando que ella tomara una decisión y así lo hizo, respiró profundo y se puso frente a Constanza, diciéndole.

–       ¡Constanza! ¿Este es tu aporte al equipo?

–       ¡Que! Ahora me estas echando

–       ¡Aún no! Pero otro comentario de estos…

Esta vez Cristóbal se puso entre su novia y Alejandra, y mirando a su novia le dijo frente a todos que para él era importante este trabajo y que lo mejor era que siguiera las instrucciones o él tendría que acompañarla hasta el inicio del roquerío. Pero en verdad, la última opción era imposible a esa hora, ya el sol se había entrado, y todos sabían que deberían continuar con la fastidiosa Constanza, pues finalmente ella no podría regresar sola y haberla enviado de regreso no era la mejor opción.

Ya casi llegaban, y la iglesia como si se tratara de un anfitrión maligno, los estaba esperando. Por un momento, el silencio del equipo fue interrumpido por Andrés, quien dio un fuerte grito ¡Cuidado! Todos quedaron muy alarmados, le preguntaron qué había pasado y Andrés con una expresión de horror en su rostro, les dijo que había visto un hombre  o algo muy parecido, lanzarse desde la torre hasta el piso. Alejandra le explicó que en el lugar solo había un guardia y que nadie visitaba aquella lóbrega iglesia, lo más probable es que fueran las sombras de la noche y una mala jugada de sus ojos, Isabel mientras tanto lo trataba de calmar y se unía a Alejandra diciéndole que se debía tratar de un error o de las sombras de la noche.

En ese momento Constanza tomó fuertemente de la mano a Cristóbal y le exigió que la llevara de regreso, porque ese lugar no le parecía bueno, el joven trato de calmarla y decirle que lo de Andrés debió haber sido solo efecto de la noche, de todos modos no podrían regresar a esas alturas y esta vez ella decidió guardar silencio, pues tampoco se atrevía a regresar a solas y vio el rostro molesto de Cristóbal.

Andrés cómo un buen investigador que llevaba años recorriendo lugares de este tipo, había recopilado suficiente información y testimonios que daban cuenta de sucesos extraños en aquella iglesia, así que para él no existían las casualidades. La iglesia llevaba más de ochenta años abandonada, y los lugareños contaban que habían visto un incendio y que al llegar unos pocos pobladores nada se quemaba, otros en tanto, habían llegado a decir que escuchaban gritos en su interior y así otras tantas historias de este tipo. Fue ahí que el gobernador de la provincia, decidió dejar a un guardia de turno al menos para calmar a la comunidad, y evitar posibles robos. Finalmente llegaron a la entrada principal, y en el suelo no había nada, absolutamente nada que confirmara la reciente visión que había presenciado Andrés. Sin embargo el equipo quedo tan impresionado por el espectáculo que les ofrecía aquella antigua construcción, que por un momento olvidaron lo ocurrido con el investigador.

El lugar se veía siniestro y solitario, este había albergado un antiguo monasterio franciscano, se decía que había sido construido en una iglesia anterior. Los cimientos de la antigua iglesia fueron construidos en piedra en el siglo XVI, las cornisas tenían unas gárgolas que prácticamente colgaban desde lo alto, y aquellos seres parecía que los seguían con su mirada. Al menos se veían dos enormes torres, cada una terminada con arcos ojivales, y a su vez estos parecían terminar en otros arcos adosados al gran muro. Los últimos rayos de luz permitían ver desde lo alto aquellos enormes vitrales que en algún tiempo deleitaron a los asistentes y los hicieron sentirse realmente cerca del cielo. La impresión que causó en el grupo aquella gótica edificación, sería interrumpida por el guardia, quien los salió a recibir en compañía de dos grandes perros. Don Ernesto como su padre, habían sido guardias desde siempre en aquel lugar y a pesar de la seriedad que mostraba el rostro de este, parecía que estaba emocionado con tener a estos visitantes, ya que hacía mucho que no veía a alguien subir a esta colina, ni menos con la pretensión de ingresar al siniestro lugar.

El guardia les ofreció un par de linternas que él tenía guardadas, pero Alejandra le dio las gracias indicándole que ya tenían suficientes. Andrés y su esposa habían comenzado a armar las cámaras, mientras tanto Alejandra junto al guardia buscarían las llaves para abrir la iglesia que permanecía cerrada. Cristóbal se veía algo inquieto, pues si bien había investigado todo sobre el lugar, era primera vez que estaba en algo así, y poco o nada lo ayudaba la presencia inquieta de su novia.

Para llegar al interior de la gran iglesia deberían subir por lo que había sido el antiguo coro y desde ahí ingresar hacia el altar, la puerta principal había sido cerrada de tal forma que nada podía abrirla, antes de llegar al coro tendrían que cruzar el jardín que había sido de propiedad de los Franciscanos. Al llegar al gran jardín interior ya habían empezado a caer algunas gotas de lluvia y la temperatura había descendido mucho, el guardia los dejó a solas y a pesar de que este llevaba guantes y gorro parecía sentir mucho frío, así que se retiró junto a sus dos perros, dejando al grupo a cargo de abrir y cerrar el lugar.

El bello jardín aún conservaba algunos naranjos, la enorme pileta que estaba al centro de él ya no estaba funcionando solo acumulaba hojas secas. Había una llave que goteaba constantemente y que estaba muy cerca de una estatua que a todos les pareció extraña pues mostraba una figura que no parecía humana, más bien era un animal de grandes dimensiones, aunque se podía erguir en dos extremidades y su rostro mostraba otra serie de rostros más en su interior algunos con rasgos humanos, nadie entendía lo que estaban observando. De pronto Andrés rompiendo el silencio del lugar, les dijo al resto del grupo que lo más probable es que aquella figura fuera anterior a la construcción de la iglesia, pero no lograba precisar su edad.

El equipo sintió un frío enorme en aquel lugar, y una soledad inmensa que los hacía sentir pequeños, no había espacio para otra cosa que no fuera estar atentos a cada movimiento o sonido del lugar. Andrés como un investigador experimentado en visitar este tipo de locaciones, se acercó a Cristóbal y le sugirió que lo mejor sería que Constanza se quedara en la oficina del guardia, ya que aquella imagen y la visión que él había tenido no le daban tranquilidad. Pero cuando se lo propusieron a la joven, esta se negó rotundamente diciendo que no se quedaría con un extraño y que ella no se sentía amedrentada por aquellos comentarios, incluso llego a decir con una evidente mirada de burla, que ella no creía en historias de fantasmas y esas cosas eran de viejas o niños.

Isabel y Alejandra habían cruzado ya el jardín, Andrés estaría delante de ellas para instalar las cámaras infrarrojas, y Cristóbal debería hacer la toma al ingresar a la iglesia. Alejandra estaría encargada de narrar la historia del lugar, en cada espacio o hallazgo que pudieran encontrar.

El equipo tenía todo muy organizado, sin embargo cuando comenzaron a subir por la escalera lateral  que daba hacia el coro de la antigua iglesia, comenzaron a escuchar unos fuertes golpes al interior, venían desde la parte central y aunque no podían ver qué pasaba, a todos les dio la impresión que eran metales cayendo o algo parecido.

Al llegar a la parte superior del coro, encendieron las linternas y una luz led que los ayudaba a organizar las cámaras, y recién ahí pudieron apreciar la enorme construcción tan solitaria y oscura, quizás por la enorme altura de ella. La belleza de los enormes arcos internos que se cruzaban en la parte superior de las bóvedas, estos  a su vez descansaban en enormes columnas. A la mitad de ellas, había otra estructura y por lo que Andrés nos dijo, eran los capiteles que tenían extrañas figuras de animales talladas, eran enormes y de alguna especie no conocida hasta ahora. Nada de santos nada conocido por los investigadores y esto llamó mucho la atención del grupo. Los frescos que acompañaban la cúpula, mostraban las mismas figuras con algún tipo de piel que parecía cubrirlo en parte, sin embargo tampoco estas parecían representar alguna escena bíblica o religiosa. Los hermosos vitrales que habían visto desde el exterior, ahora se mostraban más cercanos y más siniestros.

Antes de comenzar a descender hacia la parte inferior de la iglesia, el grupo notó que Isabel que era muy creyente llevaba una medalla que saco desde el interior de su pecho y la expuso en su chaqueta. Alejandra le preguntó que significaba y la española le dijo que en los años que llevaba recorriendo estos lugares, nunca se sintió tan vulnerable pues sentía que algo estaba acechándolos, y aquella medalla estaba bendita. Constanza miró a Isabel con una cara que claramente mostraba su escepticismo, la joven se había apartado un poco del equipo. La novia de Cristóbal parecía muy segura de sí misma, sin embargo el silencio del lugar fue bruscamente interrumpido, todos sintieron incluida ella, que desde el altar caían objetos. Cuando alumbraron hacia el sagrario no vieron nada extraño, los sonidos eran los mismos que habían escuchado anteriormente como si se tratara de metales. La linterna que alumbraba hacia el interior se apagó por completo, situación extraña pues se habían preocupado de cargar todos los equipos, solo alumbraron con las linternas personales que llevaban. Cuando Cristóbal trató de encender el foco led, comenzó a sentirse un hedor espantoso en el ambiente, todos decidieron que era momento de bajar.

Andrés llevaba una cámara infrarroja que apuntaba directo al sagrario y dijo que la instalaría en ese lugar, Isabel siguiendo a su esposo comenzó a sacar muchas fotografías, y cuando se acercó con luz y su cámara a fotografiar aquellas figura que estaban talladas en las columnas, se impresionó horriblemente. Llamó a todos y les dijo que lo que se estaba viendo en esa representación, era un sacrificio y esos animales extraños erguidos en dos pies, estaban destrozando el cuerpo de una persona. Alejandra no entendía como aquellas figuras habían sobrevivido en un lugar que fue hace años destinado a un espacio religioso, nadie podía entenderlo pues era completamente aterrador y nuevo para ellos.

Afuera llovía con fuerza y los amigos ya incómodos en el lugar, comenzaron a avanzar hacia el sagrario mientras tanto Andrés instalaba las cámaras y las dejaba preparadas para grabar. Isabel parecía obsesionada observando las misteriosas figuras de las columnas, que mostraban enormes animales deformes erguidos en dos pies. Cristóbal se acercó a Alejandra quién estaba preparando todo para grabar, y le dijo que sería bueno que no se separaran uno del otro, estas palabras de Cristóbal a ella le parecieron muy extrañas pues se refería a ella y no al equipo. Pero la conversación de los amigos fue interrumpida violentamente, todos sin excepción comenzaron a escuchar lo que parecían cantos desde lo alto del coro, justamente desde donde habían comenzado la ruta. Aquellos cánticos eran horribles e invadían el lugar, los sonidos eran guturales y más bien parecían una letanía o un mantra que se repetía diabólicamente como si se burlaran de lo que antaño había sido sagrado y bello, sin duda esto estaba más cerca de un acto blasfemo y diabólico.

Alejandra muy asustada pero resuelta a captar aquellos fenómenos, le dijo a Andrés que grabara y Cristóbal también apunto la cámara hacia el lugar, Isabel fue hacia donde estaban los demás y tomando la medalla que colgaba de su pecho decía que debían salir de ahí, que eso no venía de Dios ni menos era sagrado. Alejandra la calmaba mientras sus amigos solo grababan con sus rostros impresionados y horrorizados por aquellos sonidos perturbadores y demoniacos que parecían no tener un origen divino.

Constanza, sorprendió a todos cuando corrió hacia la entrada de la iglesia que estaba casi pegada al altar, se puso a gritar que la sacaran de inmediato del este lugar, que ella no tenía nada que ver con esta locura de investigación. Pero los amigos fueron interrumpidos por Andrés quien les dijo que se acercaran a la cámara y mientras todos miraban, no daban crédito a lo que aquella cámara mostraba. Se cruzaban luces que al acercarse al equipo se veían rostros deformes y monstruosos, eran tantas que comenzaban a invadir el lugar.

Cristóbal pudo ver a un Constanza aterrada que tiraba la puerta y no lograba abrirla, de pronto al dirigir sus ojos hacia su amiga Alejandra vio que esta fijaba su atención en el sagrario que en ese momento comenzó a vibrar, como si algo oscuro y perverso quisiera salir de aquel lugar, vio con horror que Alejandra comenzó a caminar sola hacia el lugar y el la siguió.

En ese momento todo quedo en silencio, como si nada hubiera ocurrido, como si aquellas diabólicas voces o más bien gruñidos nunca se hubieran escuchado. Andrés dijo que en las cámaras ya no se veía absolutamente nada, ahora en silencio deberían volver a recuperar la calma y concentrarse en los pasos a seguir, sin embargo aquel silencio era aún más desagradable que los diabólicos sonidos anteriores, era la antesala a algo oscuro y perverso.

Cuando Andrés movió una de las cámaras y la dirigió hacia el altar, pudo ver como aquellas horribles figuras deformes y espectrales emergían desde el sagrario y el  tamaño de ellas era descomunal. Se erguían como humanos en dos pies, pero el resto de su cuerpo parecía deforme y reptaba por el altar y por las bancas de la iglesia. Todos estaban horrorizados con aquellas imágenes, era un espectáculo diabólico y deberían salir pronto de ahí, sin duda sus ojos humanos no les permitían ver aquellas aberraciones, sin embargo ahí estaban rodeados de ellas.

Andrés se aproximó a Alejandra y le indicó que esto no era bueno que efectivamente aquellas entidades se acercaron peligrosamente a ellos en la grabación y que quizás estaba relacionado con las voces del coro, mal que mal este lugar había sido siglos atrás un lugar pagano. Alejandra y Andrés decidieron que era mejor tomar un descanso de todo aquello y que solamente dejarían las cámaras en el interior, pues no sabían contra que se enfrentaban. Cuando habían decidido que saldrían del lugar, el infecto Sagrario comenzó nuevamente a vibrar pero esta vez las pequeñas puertas se abrieron completamente como si desde su interior las hubieran empujado. Segundos más tarde salió disparado un cáliz y lo que vieron fue demoniaco, pues aquel objeto maldito estaba con sangre en su interior salpicando aquel líquido infernal sobre el blanco piso de mármol. Como era posible esto, como semejante aberración se presentaba ante ellos como un acto maligno y perverso, fuera de toda lógica o comprensión.

Los ánimos estaban muy abajo, todos estaban alterados con aquel acto demoniaco. Pero el mal no llega de a poco y en ese momento vieron a Constanza con algo en sus manos,  al parecer era un antiquísimo grimorio con aquellas ilustraciones infernales y extrañas invocaciones. Andrés corrió hacia donde estaba Constanza y le dijo que no leyera nada absolutamente nada del libro, pues sabía que eso no era bueno. Pero ya era tarde y la caprichosa Constanza sin escuchar las advertencias que le daban, ni siquiera cuando Cristóbal le pidió que entregara aquello lo hizo. La joven vio que aquel libro estaba abierto en una imágenes que mostraban un portal, y su incapacidad de seguir al grupo y la fascinación con su hallazgo la llevaron a dar lectura a esas añosas hojas, tal parecía que algo se había apoderado de ella, pues cuando empezó la lectura todos sintieron que esas palabras nunca antes escuchadas, eran las mismas que habían escuchado en los cantos. De inmediato Alejandra y Cristóbal trataron de detenerla pero la chica tenía una fuerza tremenda y no la pudieron sujetar ni mover del lugar, Isabel trato de quitarle el libro de sus manos y lo que recibió  por ello fue el golpe de una de las bancas en su cuerpo, pues como si se tratara de un lugar con vida, comenzó a moverse desde el piso y hasta las columnas del alto lugar, todo crujía de un modo amenazante.

Andrés les dijo a todos que salieran pues ya era demasiado tarde, aquella blasfemia cometida por la novia de Cristóbal dando la espalda al altar y con un sagrario infecto, habían provocado algo que claramente los sobrepasaba y temía por la seguridad de todos.

Cristóbal trató de sacar a su novia del lugar, pero esta no le hizo el menor caso, y solo le decía que por fin ella haría algo especial, que no se fuera con los demás, pues algo muy grande estaba por pasar. Los investigadores corrieron hacia la entrada o al menos por donde ellos habían entrado el coro, pero las bancas nuevamente se interpusieron entre ellos, y una de las columnas comenzó a ceder inexplicablemente, las linternas se apagaron y el foco que alumbraba reventó en mil pedazos. Isabel comenzó a llorar y Andrés le dijo que debería ayudar a sus amigos a salir mientras él intentaría quitarle el libro a Constanza, el investigador desesperado le quito la medalla a Isabel y con ella fue directo hacia Constanza, que ahora se mostraba más segura de sí misma como si hubiera estado hecha para tal acto y como si tuviera los conocimientos para llevar a cabo aquella invocación. De pronto Cristóbal dio un tremendo grito que desató el caos entre los amigos, pues el joven fotógrafo decía que ahí desde el sagrario emergían diabólicas figuras, no terminaban de horrorizarse por aquel espectáculo, cuando vieron que Andrés le puso la medalla al centro del libro que tenía Constanza y esta lo soltó de inmediato mientras cayó al piso. Andrés tomo el maldito e infecto libro y comenzó a buscar desesperado en su interior como si se tratara de un antídoto contra el mal.

Alejandra, Isabel y Cristóbal trataban de llegar al Sagrario para ayudar a Andrés y en este momento se escuchó una gran explosión que los lanzó hacia atrás de las bancas quedando casi debajo de una peligrosa cúpula que comenzaba a ceder. Aquel maldito sagrario había quedado expuesto ante los ojos de los horrorizados investigadores, vieron como emergían vapores y fetidez, de pronto comenzó a hundirse lo que quedaba del altar cayendo al piso la pesada cruz del lugar y con el hundimiento del sagrario, Constanza comenzó a ser arrastrada. Pudieron sentir desde el vientre de aquella iglesia horribles gruñidos y algo muy grande se arrastraba y comenzaba a reptar hacia la superficie, el sonido era descomunal de aquello sobrehumano y dantesco  que comenzaba a emerger. Andrés con el libro en su brazo trato de ayudar a Constanza pero esta no reaccionaba, y de pronto vio que sus fuerzas ya las perdía, pero no quería soltar aquel libro pues sería su única salvación y de no serlo no debería caer jamás en manos profanas. Isabel y los amigos comenzaron a arrastrar a Constanza para sacarla del piso, mientras Andrés volvía a abrir el libro buscando con desesperación la página que talvez les ayudara. Escucharon aquella respiración ahora más cerca, venía sin duda desde el vientre de la iglesia, alcanzaron a sentir aquellos gruñidos ininteligibles y algo como una cabeza gigante que abría sus extremidades dejando ver enormes cavidades, aquella aberración se interpuso entre ellos y el cuerpo de Constanza. Jamás esperaron semejante horror y maldad, pues la aberración demoniaca tomó el cuerpo de la mujer y con tal fuerza lo enterró en un antiguo y enorme candelabro, los últimos estertores fueron escuchados con horror por el resto del equipo, ahí quedaba el cuerpo sin vida empalado de la joven novia de Cristóbal.

El horror de aquel espectáculo, dejaron a Isabel en estado de shock y esta no se movía por el tremendo terror que sintió, Alejandra gritaba con toda su fuerza a pesar que la iglesia ya caía a pedazos, se podían escuchar sus sollozos y llantos, mientras Cristóbal no paraba de llorar y de culparse por no haber insistido en llevarla a su hotel. Isabel como reaccionando de aquella escena macabra y demente alertó  a Cristóbal dando un fuerte grito ¡Cristóbal! ¡Cuidado!

Pero ya la tremenda aberración había alcanzado parte de la pierna del fotógrafo, enterrando una de sus tenazas, la que que venía a ser una  extremidad. El ataque fue tan brutal, que todos pensaron que se la arrancaría pero vieron como emanaba abundante sangre de la herida del joven, los gritos de las investigadoras, se entremezclaban con los de dolor del fotógrafo. Aquel demonio cuya edad era anterior al razonamiento y al contacto entre humanos y bestias, no les daba tregua. Aquella gigante deidad, trataba de avanzar rápidamente hacia el resto de Cristóbal, pero su enorme tamaño lo hacían más lento. Andrés le entregó el libro a Alejandra e Isabel les indicó que comenzaran con todas sus fuerzas a decir una y otra vez aquellas invocaciones, mientras el corrió a tirar a su amigo para no ser la nueva víctima de aquella deidad maligna. Lograron llevarlo hacia el centro de la cúpula, y aquella bestia informe gritaba con dolor a cada invocación que escuchaba del antiguo grimorio, Alejandra e Isabel tratando de apartar la escena sangrienta y macabra que tenían frente, se concentraron con toda su fuerza en aquellas letanías.

 Finalmente la gran cúpula había comenzado a ceder y los amigos resistieron todo lo que sus fuerzas les permitieron, tratando de acercar a aquella gigantesca y extraña deidad al centro de la gran nave. Los investigadores lograron ver parcialmente entre el polvo y los gruñidos del ser infernal, lo que parecía ese rostro o miles de ellos compuestos en un solo engendro, no era de este mundo no era sagrado. Se tomaron de la mano mientras esperaron un final inevitable y despiadado, sentían como caían las columnas de la gran nave. Pero Isabel y Alejandra como poseídas de nuevas fuerzas no pararon de recitar aquellas letanías, escuchando aquellos horribles chillidos y gruñidos de la entidad diabólica. Los oídos de las dos investigadoras, habían comenzado a sangrar ya no podían resistir mientras notaban el avance de aquel demonio, Cristóbal yacía sangrando en el piso y Andrés lo trataba de reanimar junto con hacer un torniquete en su pierna que no paraba de sangrar.

Pero el acto más infame de aquella criatura no podría contra la voluntad de los amigos, esperaron y aguardaron mientras veían ceder la cúpula sobre ellos, sabiendo que no debería salir hacia la superficie hacia el mundo aquella temible oscuridad, se llevarían aquel secreto aquel dolor. Pero todos tomándose de las manos, decidieron que no dejarían salir el infierno de aquella maldita iglesia, pero ellos tampoco podrían. Andrés logró arrastrar un poco más a su amigo que comenzaba a despertar, y sintieron la respiración putrefacta de aquella maligna y antigua deidad. El investigador haciendo un esfuerzo más allá de lo humano y racional, les grito a las dos mujeres que salieran que corrieran hacia fuera de aquel infierno, el mientras tanto se acercó a lo que sería su final. Ahí hombre y malignidad se miraron mientras caía la gran cúpula sobre ellos. Isabel presa del horror de perder a su compañero de vida, cayo desmayada y Alejandra empapada en la sangre de su amigo, gritaba ¡Andrés! ¡Andrés! Todo el lugar se invadió con los gritos infernales de aquel antiguo y colosal deidad, aquellos sonidos guturales y diabólicos retumbaban en las cabezas del grupo, tal como lo habían previsto quería salir quería extinguir. Pero los milagros debes en cuando ocurren, mientras todo caía hundiéndose en aquel socavón del sagrario. Los amigos notaron que algo emergía desde el interior, ahí vieron la figura de un hombre que casi arrastrándose llegó hacia ellos entre polvo y sangre, era sin duda Andrés, ahora era un hombre destruido lastimado. Había estado bajo la respiración de aquel demonio y no estaba completa su alma, su mirada estaba perdida detenida en la lluvia, que arrastraba la sangre de su cuerpo.

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Victoria Rouvier