BOGOTÁ / CÚCUTA – En un giro táctico que redefine la seguridad binacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó este miércoles una operación de «alta precisión» contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El operativo, ejecutado en la región del Catatumbo, marca el bombardeo número 14 de su gestión y envía un mensaje contundente: la paz ahora pasa por el desmantelamiento forzoso de las rutas del narcotráfico en la frontera con Venezuela.
El factor Trump: Una nueva hoja de ruta
Este bombardeo, que dejó un saldo de al menos siete bajas en las filas guerrilleras entre Tibú y El Tarra, ocurre inmediatamente después de la reunión bilateral entre Petro y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Analistas sugieren que la presión de Washington ha acelerado el despliegue de las Fuerzas Militares en Norte de Santander para debilitar las economías ilícitas que conectan a ambos países.
«Hemos actuado con precisión quirúrgica, evitando al máximo la caída de menores», declaró Petro a través de su cuenta en X, subrayando que la ofensiva militar es una respuesta directa a la negativa del ELN de abandonar el negocio multinacional de la droga.
El Plan de «Desnarcotización»: Paz con Verificación Científica
Petro no solo ofreció plomo; también presentó una propuesta inédita para «desnarcotizar» la frontera colombo-venezolana, la cual incluye:
- Misión Internacional: Un llamado al ELN para que acepte una verificación científica e internacional que supervise la entrega total de laboratorios e infraestructuras de narcotráfico.
- Mediación de la Iglesia: La convocatoria formal a la Iglesia Católica para conformar esta instancia de verificación y servir de puente en el retorno al «sendero de la paz».
- Sustitución Prioritaria: Un mandato a la oficina de la presidencia para agilizar el reemplazo de cultivos de hoja de coca por alternativas legales para el campesinado.

Análisis del Operativo Militar
El reciente despliegue en el eje Tibú – El Tarra, dentro de la convulsa región del Catatumbo, representa una de las maniobras de alta precisión más significativas de la actual administración.
Esta operación conjunta, que integró las capacidades del Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, se ejecutó bajo una doctrina de daño colateral mínimo, logrando neutralizar a siete integrantes del ELN sin afectar a la población civil ni a menores de edad.
Este ataque, el número 14 bajo el mandato de Petro, no es un hecho aislado, sino una respuesta táctica inmediata tras la cumbre bilateral con Donald Trump, lo que sugiere una alineación de la inteligencia colombiana con objetivos de seguridad hemisférica.
Al golpear este nodo fronterizo, las Fuerzas Militares buscan desarticular el control territorial que permite el flujo del narcotráfico multinacional, forzando al grupo insurgente a una posición de debilidad antes de cualquier posible verificación internacional.
Democratizar la frontera: El escudo humano
El mandatario colombiano propuso que la solución definitiva no es solo militar, sino social. Abogó por «democratizar la frontera», permitiendo que la «ciudadanía libre» proteja el territorio a través del progreso legal, desplazando el control que actualmente ejercen grupos armados ilegales y disidencias de las FARC en la zona.
Esta operación conjunta pone a prueba la relación de cooperación militar con Venezuela, país que comparte esta porosa frontera y donde el ELN mantiene una presencia histórica. El mundo observa ahora si este endurecimiento de la postura de Petro facilitará un desarme real o intensificará el conflicto en el oriente colombiano.
Por: Redacción SDNnews con informacion de agencia. Foto cortesia








