– Hoy, 10 de febrero, el mundo celebra el Día Mundial de las Legumbres, una efeméride establecida por la Asamblea General de la ONU en 2018 para reconocer a estas semillas como pilares fundamentales de la Agenda 2030. En Venezuela, donde las legumbres son conocidas simplemente como «granos», estos alimentos han pasado de ser un acompañamiento tradicional a convertirse en la piedra angular de la resiliencia nutricional y la sostenibilidad agrícola.
Más allá de su presencia histórica en el pabellón nacional, las legumbres representan hoy una solución técnica frente a los desafíos del cambio climático y la desnutrición global.
Un Gigante Nutricional en Formato Mini
Según datos de la FAO, las legumbres son fuentes primarias de diversidad dietética. Su perfil nutricional las sitúa como aliadas indispensables en etapas críticas de la vida:
- Complejo Vitamínico: Ricas en vitaminas B, hierro y ácido fólico, esenciales para niños, mujeres embarazadas y lactantes.
- Medicina Preventiva: Su alto contenido en fibra y probióticos fortalece la microbiota intestinal, ayudando a prevenir la diabetes, la obesidad y la hipertensión.
- Proteína de Alto Valor: Al combinarse con cereales (como el arroz), generan una proteína completa de alto valor biológico, vital para el tratamiento de la desnutrición infantil.
Alimento para el Planeta: Resiliencia y Ecología
El impacto de las legumbres trasciende el plato. Son consideradas «bio-fertilizantes» naturales debido a su capacidad única para fijar el nitrógeno atmosférico en el suelo, mejorando su fertilidad y reduciendo drásticamente la dependencia de fertilizantes sintéticos.
En términos de huella hídrica, su eficiencia es asombrosa: mientras que producir un kilo de carne vacuna requiere 13,000 litros de agua, un kilo de legumbres solo necesita 1,200 litros, convirtiéndolas en la opción más responsable para un mundo con escasez de recursos.
En el Terreno: La Alianza FAO-Venezuela
La FAO en Venezuela ha mantenido una asistencia técnica constante con el Gobierno Nacional para fortalecer el sistema de semillas. Entre los hitos más recientes destacan:
- Fortalecimiento Científico: Proyectos en Aragua, Portuguesa, Guárico y Monagas han impulsado la disponibilidad de semillas a través del INIA, vinculando la ciencia con la agricultura campesina.
- Núcleos de Resguardo: Actualmente se pone en marcha el programa de apoyo al Sistema Nacional de Semillas, enfocado en la capacitación técnica para la producción de caraotas y frijol bayo en el eje central y llanero del país.
- Protagonismo Femenino: Estas acciones se enmarcan en el Año Internacional de la Agricultura, destacando el papel esencial de las mujeres en la seguridad alimentaria.
Un Llamado a la Acción Política y Cultural
La experiencia venezolana ha demostrado que las legumbres son más que tradición; son seguridad. Durante las crisis de importación de cereales (trigo y maíz), las harinas de granos surgieron como una alternativa saludable y soberana.
Para que este «tesoro» perdure, la FAO y los expertos sugieren cuatro ejes fundamentales en las políticas públicas:
- Distribución de Semilla Certificada: Asegurar la base de la siembra nacional.
- Alimentación Pública: Incorporarlas de forma sistemática en los programas escolares.
- Educación Nutricional: Promover sus beneficios ante las enfermedades no transmisibles.
- Circuitos Cortos: Fortalecer la comercialización directa del productor al consumidor local.
Al final del día, cada plato de caraotas en la mesa venezolana no es solo cultura gastronómica; es un acto de preservación del suelo y una garantía de salud para las generaciones futuras.
Por: REDACCIÓN SDNnews /Foto cortesia








