QUITO – En un movimiento que redefine el tablero político de la región, el Gobierno de Ecuador, liderado por el presidente Daniel Noboa, anunció este miércoles la expulsión total del cuerpo diplomático de Cuba y el retiro inmediato de su embajador en La Habana. La decisión no solo marca el fin de las relaciones bilaterales, sino que consolida el alineamiento estratégico de Quito con la Casa Blanca bajo la administración de Donald Trump.
Cronología de una ruptura abrupta
Bajo el amparo del Artículo 9 de la Convención de Viena, la Cancillería ecuatoriana declaró «persona non grata» a toda la misión cubana, incluyendo al embajador Basilio Gutiérrez. El ultimátum es estricto: 48 horas para abandonar el país.
Simultáneamente, el Ejecutivo ordenó el retorno de José María Borja, quien representaba a Ecuador en la isla desde 2021. La tensión alcanzó niveles visuales críticos cuando, tras el anuncio, se reportó la quema de documentos en la terraza de la embajada cubana en Quito, una escena que evoca los momentos más oscuros de las crisis diplomáticas internacionales.



Esta ruptura no ocurre en el vacío. Se produce apenas días antes de que Noboa viaje a Estados Unidos para una cumbre presidencial con Donald Trump. La administración de Noboa ha pasado de la cooperación cordial a una alianza de hierro con el republicano
«Noboa está enviando un mensaje claro: en su administración no hay espacio para medias tintas con los regímenes del eje bolivarianos», señalan analistas locales.
Un historial de choques diplomáticos
Con este paso, Cuba se suma a la lista de naciones con las que Ecuador ha cortado puentes bajo la gestión de Noboa, tras los incidentes con:
- México: Por el asalto a la embajada para capturar a Jorge Glas.
- Venezuela y Nicaragua: Por diferencias ideológicas y de seguridad regional.
¿Qué sigue?
El aislamiento de Cuba por parte de Ecuador refuerza la narrativa de una «nueva derecha» en Sudamérica que prioriza la seguridad y la alineación con los intereses estadounidenses sobre la integración regional tradicional. La pregunta que queda en el aire es cómo responderá La Habana y si este «dominó diplomático» se extenderá a otros países aliados de la isla.
Por: RedaccionSDNnews, con informacion de agencias Fotos cortesia








