Lunes, 6 de abril de 1964. Una falla eléctrica, 236 mil barriles de crudo y un silencio aterrador antes del estruendo. Recordamos la noche en que un gigante del mar derribó 259 metros de la joya de la ingeniería venezolana, cambiando para siempre la historia del «Coloso zuliano».
MARACAIBO, ESTADO ZULIA – Eran las 11:45 p. m. de una noche que parecía rutinaria en las aguas del Coquivacoa. El ESSO Maracaibo, un imponente tanquero de fabricación japonesa cargado hasta el tope con petróleo rumbo a Aruba, surcaba el canal de navegación bajo la imponente estructura del Puente General Rafael Urdaneta. Nada hacía presagiar que, en cuestión de segundos, la mayor obra de ingeniería en venezuela para ese momento, enfrentaría su prueba de fuego más amarga.

Crónica de un colapso: 480 segundos de angustia
Todo comenzó con un parpadeo. Una falla eléctrica mayor dejó al buque sin control del timón justo en el momento más crítico de la maniobra. En la oscuridad de la cabina, el capitán dio órdenes desesperadas: echar el ancla y encallar la nave en los bancos de arena laterales.
Pero el impulso de las 35.601 toneladas de peso muerto (DWT) era indetenible. El ESSO Maracaibo se estrelló directamente contra las pilas 31 y 32, provocando que una sección de 259 metros de la superestructura del puente se desplomara sobre el buque y las profundidades del lago.
El saldo de una noche trágica
El impacto fue devastador para quienes transitaban la vía en ese instante. Cuatro vehículos se precipitaron al vacío, cobrando la vida de siete personas. Irónicamente, el tanquero —una bomba de tiempo con 236.000 barriles de crudo— no sufrió incendios ni derrames, evitando lo que pudo haber sido el desastre ecológico más grande de la época.
Ingeniería de Resiliencia: La reconstrucción
El Zulia no se detuvo ante la tragedia. La Creole Petroleum Corporation asumió la reparación inmediata, logrando reabrir el paso en apenas ocho meses. El «Coloso» volvió a unir las dos costas, demostrando la robustez de un diseño que, a pesar del golpe, se mantuvo en pie en el resto de su extensión.
Por su parte, el ESSO Maracaibo tuvo una «segunda vida»:
- Cirugía naval: Se le añadió una nueva sección aumentando su longitud.
- Nacionalización: En 1976 pasó a llamarse Lagoven Maracaibo.
- Final de un gigante: Tras servir fielmente a la industria petrolera, fue vendido en 1985 para desguace en Taiwán por el precio de 112,5 USD por tonelada.



6 de abril: Un recordatorio de nuestra identidad
Hoy, seis décadas después, el Puente General Rafael Urdaneta sigue siendo el símbolo máximo del orgullo zuliano. Recordar el accidente del ESSO Maracaibo no es solo rememorar una tragedia, sino celebrar la capacidad de recuperación de un pueblo y la majestuosidad de una estructura que, pese a los embates del tiempo y los accidentes, sigue uniendo corazones y costas sobre el Lago de Maracaibo.
¿Y tú, qué historia has escuchado sobre la noche en que se cayó el puente? Cuéntanos en los comentarios.
Por Redacción StandardDigitalNews – Memoria Histórica y Patrimonio / Con informacion y fotos de artchivo/ 6 de abril de 2026








