WASHINGTON – Un escenario meteorológico extraordinario está marcando el rumbo de 2026. La coexistencia de un potente fenómeno de «El Niño» en el Pacífico y una inusual «Niña del Atlántico» (fase fría del Atlántico ecuatorial) ha creado un entorno atmosférico complejo que está transformando drásticamente las previsiones para la actual temporada de huracanes en los Estados Unidos y toda la cuenca atlántica.
De acuerdo con los reportes más recientes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), nos encontramos ante una configuración climática de baja frecuencia. Mientras «El Niño» se consolida con un 97 % de probabilidades de extenderse hasta inicios de 2027 —alcanzando una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre—, el Atlántico ecuatorial oriental registra anomalías negativas de temperatura. De mantenerse esta tendencia, estaríamos presenciando el sexto evento de «Niña del Atlántico» desde 1980.
Un escudo natural frente a las tormentas
Esta interacción climática actúa como un mecanismo de contención. Los expertos señalan que, aunque ambos fenómenos alteran los patrones de viento y temperatura de manera independiente, su sinergia está configurando una barrera que limita la formación de ciclones.
«La combinación de ambos fenómenos crea un escudo atmosférico que limita el potencial de desarrollo de ciclones», detalló recientemente el Climate Prediction Center en su último informe.
Las proyecciones han sido ajustadas a la baja. La Universidad Estatal de Colorado (CSU) redujo su estimación inicial, proyectando ahora apenas nueve tormentas con nombre para la temporada, una cifra significativamente inferior a los promedios históricos. Asimismo, la probabilidad de que un huracán de gran magnitud toque tierra en la costa continental estadounidense ha descendido al 17 %, una caída notable frente al 24 % previsto apenas el mes pasado.
Expectativas bajo el promedio
Las cifras oficiales reflejan un panorama de actividad ciclónica moderada. La NOAA mantiene su pronóstico de una temporada por debajo del promedio, con un rango estimado de entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las cuales solo entre tres y seis alcanzarían el estatus de huracán. De este grupo, se prevé que entre uno y tres clasifiquen como «huracanes mayores».
El impacto de la «Niña del Atlántico» es, según el análisis histórico, un factor determinante. Los datos recopilados indican que, durante los años en los que este enfriamiento del Atlántico tropical se manifiesta, el volumen de ciclones y tormentas que escalan a categoría de huracán disminuye hasta en un 50 % en comparación con años bajo condiciones neutras.
Si bien la baja actividad ciclónica representa un respiro para las zonas costeras, el escenario global es de alerta: la persistencia de «El Niño» contribuye a que 2026 y 2027 se perfilen como los años más cálidos registrados en la historia del planeta. La comunidad científica continúa monitoreando este «pulso doble» climático, que ha dejado de ser una simple anomalía para convertirse en el factor decisivo de la seguridad y el clima en el hemisferio norte.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Internacionales – Clima | Con información de Agencias / Fotos cortesía | 17 de julio de 2026








