En una maniobra perfecta a 160.000 kilómetros de la Tierra, la misión Artemis II liberó cuatro microsatélites de élite. La tecnología argentina ya se comunica con bases en Córdoba y Tierra del Fuego desde el espacio profundo, marcando el regreso de la humanidad al satélite natural.
CABO CAÑAVERAL – La bandera argentina ha cruzado una frontera histórica. La NASA confirmó este viernes que la misión Artemis II, la primera expedición tripulada hacia la Luna en más de 50 años, ha desplegado con éxito sus cuatro microsatélites de carga secundaria, incluyendo la joya de la ingeniería suramericana: el CubeSat «Atenea».
Mientras la cápsula Orión se encamina hacia la cara oculta de la Luna con cuatro astronautas a bordo, el dispositivo desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) ya flota en el cosmos, enviando señales de éxito que han sido recibidas con júbilo en las estaciones terrestres de Córdoba y Tierra del Fuego.
«Atenea»: Pequeño en tamaño, gigante en ciencia
Con dimensiones de apenas 30 por 20 centímetros, el microsatélite Atenea tiene una misión crítica: probar comunicaciones y recolección de datos a una distancia abismal de 70.000 kilómetros de la Tierra.
«Hemos establecido comunicación positiva con los transmisores de Argentina», celebró Lakiesha Hawkins, alta directiva de la NASA, confirmando que la tecnología nacional está funcionando a la perfección en las condiciones extremas del espacio profundo.
Un club exclusivo de potencias espaciales
Argentina no está sola en esta travesía. Comparte este despliegue con potencias tecnológicas como Corea del Sur, Alemania y Arabia Saudita. La inclusión de la CONAE en el manifiesto de carga de Artemis II subraya el prestigio del sistema científico-tecnológico argentino a nivel global.
Artemis II: El salto hacia lo desconocido
Este viernes, la nave Orión alcanzó las 100.000 millas (160.000 km) de distancia de nuestro planeta. Es la primera vez que seres humanos salen de la órbita terrestre desde la mítica misión Apolo 17 en 1972. El despliegue exitoso de estos satélites era el último paso antes de que la tripulación inicie su maniobra crítica de aproximación lunar.
Para Argentina, el éxito de Atenea representa un puente directo entre el sur del continente y el futuro de la colonización espacial. Los datos recibidos en la Patagonia y el centro del país servirán para diseñar las próximas redes de comunicación que sostendrán bases humanas en la Luna.
Por Redacción StandardDigitalNews – Ciencia y Espacio /con informacion de agencias / foto cortesia / 3 de abril de 2026








