Ligia Parra: La mujer de las nacientes, la sembradora de agua, y protectora de los humedales. Documental "Sembradores de agua" - Standard Digital News | Noticias verdaderas de Venezuela y el Mundo

Ligia Parra: La mujer de las nacientes, la sembradora de agua, y protectora de los humedales. Documental «Sembradores de agua»

Sembrar el agua fue al comienzo una tarea muy dura para Ligia Parra. Nunca imaginó que de Maracaibo a Mérida vendría a luchar intensa y amorosamente junto a tantos hombres de los páramos merideños que se resistían a los mandatos de una mujer, a quien en el año 1998 el Comité de Agua le había pedido ocuparse de la sequía de la naciente Agüita de la Virgen, ubicada a 3.700 metros sobre el nivel del mar.

La mujer de las nacientes, la sembradora de agua, y protectora de los humedales… Ligia Parra, es una defensora del ambiente en el corazón de la agricultura intensiva de verduras en el páramo venezolano. Ella ha sembrado, más allá de agua, consciencia ambiental en los 58 comités de riego del Municipio Rangel de Mérida. Dirige la Asociación de Coordinadores de Ambiente por los Agricultores del Municipio Rangel (ACAR).

«Crecí entre el silencio y el sonido del viento»

«Naci en un páramo llamado La Ovejera, en Misintá, municipio Rangel del estado Mérida. Éramos 14 hermanos. Mamá se llamaba Maria Eleuteria Albarrán y papá Jesús Maria Parra . Creci entre el silencio, los ciotes y el sonido del viento. Yo escuchaba las voces de los árboles mécidos por el viento y me imaginaba cosas que vendrían, cosas que se anunciaban.

Mamá lavaba en un manantial, una boca de naciente, de allí sacábamos el agua para la casa.

Desde pequeña tuve apego con la madre naturaleza. Mientras mis hermanas leian, tejian, bordaban o hacían los quehaceres domésticos, yo me la pasaba corriendo, subida a las piedras, jugando con los animales, siempre imaginando cosas.

Donde habia rocio yo veía diamantes; si sonaba el viento, yo escuchaba voces. A papá le preocupó mi conducta tan diferente y a los siete años me envió a estudiar al colegio de monjas San José de la Sierra, en Mérida. Para mi fue un castigo terrible, fue como ir a prisión. Desde ese momento rechacé todo lo que tenia que ver con la iglesia.

«De Mérida al Zulia«

Hice la primaria en Cabimas, vivi con un hermano por parte de padre que yo ni conocía. Me llevaron, como un animalito. Aquello fue también terrible, todo era diferente, la familia que yo no conocía, el paisaje, el clima, allí todo olía a aceite ¿no ve que es un pueblo petrolero?

Terminando el bachillerato trabajé de secretaria en un liceo. Me enamoré a los 17 años, quedé embarazada y empecé a padecer, porque papá no me perdonó que no quisiera casarme por la iglesia.

En Maracaibo conoci a la profesora Belén Velásquez, una persona llena de bondad, humildad y sabiduria, Belén dirigia el Liceo Zulia y me fui a trabajar con ella. Pasé veintidos años trabajando y criando, Tuve mis hijos varones y crié una niña guajira que me regalaron,Pasé veintidos años trabajando y criando, Tuve mis hijos varones y crié una niña guajira que me regalaron, entre los guajiros es común. Crié a Alcira como mi hija, hoy día es licenciada en economia y es «palabrera», asi llaman a los jueces de paz entre los guajiros. Por eso yo digo que tengo cincuentiún nietos, porque sus hijos y los de sus ocho hermanas me dicen abuela, pasan a ser mis nietos. Asi es el parentesco entre los Wayú. Me converti en una matrona guajira, para los miembros del clan.

¡Cincuentiún nietos, más de tres mil amantes, maestra y sembradora de agua!

Sali del Liceo Zulia y trabajé en el Liceo Aurelio Veroes del cual fui fundadora. Alli me ocupé del Departamento de Orientación. Era un liceo rodeado de siete barrios con muchos problemas sociales. Yo era buena para ganarme la confianza de los jóvenes, todos me llamaban mamá Ligia. Era un trabajo fuerte pero me gustaba.

«Un dia un golpe de la vida, me trazó otro rumbo«.

Regrese a Mérida, al lugar donde creci Alli comencé a ver el desorden del páramo, me preguntaba ¿Por qué la gente ensucia, por qué no cuidan, por qué envenenan?

Entonces me inscribi en el comité de riego, para poder hacer algo. No fue facil incorporarme a un comité formado en su mayoria por hombres que me velan como una mujer estrafalaria, una loca, una jipi. Siempre pedia derecho de palabra y les proponia que pusiéramos orden.

Pero un dia me llegó la oportunidad.

Habia un cargo que nadie quería, el de comisario de ambiente. Yo me propuse y todos se rieron, se negaron, una mujer divorciada, una loca. Nunca una mujer se habia considerado para ese cargo.

Así era la visión machista de los hombres del páramo. Pero como nadie queria el cargo y fui la única que levantó la mano, comenzaron a gritar: ¡Ligia, Ligia, Ligia! Para burlarse de mi.

Ciertamente era un cargo para hombres, andar a caballo, tener fuerza para mover y manipular tuberías: yo no ni sabia donde quedaban las nacientes, pero acepté. Cuando acordé dijeron: jalce la mano derecha! Y me juramente

¿Hiciste algún plan, o la naturaleza te incorporó a su plan?

Ese año hubo una sequia muy fuerte. La quebrada estaba seca. Un sábado llegaron a llamarme a la casa unos cinco hombres del comité de riego. Usted es el comisario, me dijeron. Me quedé pensando y pedi luces a Dios ¿ Donde nace el agua? Fue lo primero que me vino.

Hicimos una asamblea y pedi una comisión que me acompañara a ver las nacientes. Nombraron una comisión de siete hombres. Fletaron un caballo para mi y ¡subimos!

Entonces vi La aguita de la Virgen, una boquita de naciente, de alli nacia el agua. Se veia muy seco y se notaban las huellas del ganado. Seguimos recorriendo nacientes estábamos casi a 4.000 metros La Laguna parecia un embudo.

Entonces rodeamos de chamizas y le hicimos una cerquita de piedras a la naciente, eso fue todo lo que se me ocurrió. ¡Dios bendiga a Pancho y a esos hombres que me apoyaron!

A los diecisiete días regresamos, la ruedita del manantial estaba verde, ya tenia yerbitas. Y alli fue donde decidimos que había que encerrar las nacientes.

Tomamos fotos y las llevamos a una asamblea; entonces decidimos nombrar comisiones. Nadie quería venir, hubo que darles la orden. Le pedia a Asunción Pino, un comerciante de Mucuchies, que nos comprara estantillos y alambre, que me prestara el dinero, si no queria darlo. Dionisio, el presidente. nombró veintiún hombres y nos fuimos en una camioneta pa. La agüita de la Virgen. Metimos los estantillos, una olla y un pollo, yo iba adelante en un caballo.

No seria fácil para aquéllos hombres dejarse comandar por una Mujer

Tuve que tomar una actitud fuerte, porque iban todos refunfiñando, usted sabe como es el machismo, todos de mala gana.

Con un “caballito viejo” y la fe y esperanza puestas en Dios, tomó camino y les dijo a sus 21 campesinos: “Vamos a ver dónde es que nace el agua”.

Ligia Parra ya ha rescatado a esta fecha 757 nacientes y cuencas de ríos y lagunas. Estos humedales no solo han sido recuperados, sino que ahora son también “protegidos y venerados”. Es una mujer maternal y protectora, vivaz e irreverente, y parece hija de una estrella y de las lunas llenas en que suele hacer las ceremonias de carácter ancestral, que celebra en días impares para que nazca el agua y los pantanos se conviertan en lagunas.

Ella ama el agua y la naturaleza. Está afincada ahora en la tierra donde nació, por allá en las montañas de Mucuchíes, municipio Rangel del estado Mérida.

Confiesa que pinta colores y arcoíris, “nada más”. Es poeta también y para escribir tiene un cuaderno-libro con una tapa de cuero en la que está labrado su retrato.

Tiene una finca con el provocador nombre de “Los 7 amores más 3 mil amantes”, porque ella trabaja con 3.000 hombres en el resguardo del agua. “No es por otra cosa”, advierte. “Eso significa el amor que le hemos puesto a nuestra madre naturaleza que ellos aman, y yo los amo a ellos”.

EL MAPA DE ALGUNAS DE LAS ZONAS RECUPERADAS POR LA SEMBRADORA DE AGUA

Ligia Parra se ha convertido en la chamana del agua (y no del fuego) en la Cordillera Andina de Mérida, Venezuela, donde se produce más del 60% del agua del país.

El estado de Mérida en Venezuela.

Es allí donde Ligia Parra, denominada como ‘La mujer de las nacientes’, lucha por la pureza del espíritu y por la energía para traer el preciado líquido al lugar. Para llegar a una siembra exitosa, la comunidad debe ofrendar imágenes de San Isidro a la Madre Naturaleza, en pro de protección y de ayuda, además de realizar un ritual entre secretos, ingredientes y una luna creciente que lleva de la mano a la sociedad por el camino de la unión, la paz y sobretodo del agua.

Miel, arcilla, semillas, frutos y sal marina son, además de oraciones y secretos, los ingredientes para llevar a buen término el ritual que Ligia ha escrito durante años en un libro personal en el cual también consigna las palabras mágicas enseñadas por sus ancestros. La protagonista de ésta historia ha adquirido respetabilidad por haber salvado algunas microcuencas con su ritual, el cual enseña a los jóvenes de su comunidad para que desde muy pequeños conserven el legado para las futuras generaciones.

ALGUNOS TRABAJOS AUDIOVISUALES SOBRE LA MADRE DE LAS NACIENTES

Documental “Sembradores de agua”, de Mohamed Hussain (año 2016).

Documental “La siembra del agua” (canal de YouTube Salud al Natural, junio de 2021).

Reportaje “Agua,… un regalo para la humanidad”, por Tatuy Televisión Comunitaria (diciembre 2011).

“Sembradores de agua”,

DOCUMENTAL (año 2016).

Dirigido por : Mohamed Hussain y Producido por: Luciana Grioni

SINOPSIS

A través de ritos ancestrales cargados de magia observamos la lucha de Ligia Parra por el resguardo de las nacientes de agua en Los Andes venezolanos. Ella es la metáfora de cómo la fuerza de la unión comunal y la fe, logran darle vida al líquido vital.

En ‘Sembradores de agua’ veremos el proceso de uno de los rituales de ofrenda en la Laguna de Mucubají en el estado de Mérida, donde niños y adultos buscan rescatar su cultura a través de la convicción espiritual, el poder de la oración y un profundo respeto.

De esta manera Ligia no solo se centra en cuidar la naturaleza y la siembra de agua, sino también en forjar un trabajo en conjunto de toda la sociedad, impulsando a las nuevas generaciones a conservar y cultivar lo que la madre naturaleza les da. La siembra de agua es considerada como una alternativa sostenible desarrollada desde tiempos ancestrales, conocimiento que no solo Ligia practica


Un ritual ancestral cargado de sincretismo, tiene el poder de unir a una comunidad entera en torno al agua

Mohamed Hussain
DirectoR

Cineasta Independiente, donde destaca su trabajo como director de Fotografía en su tesis de grado con la película Mataron a Fausto Alegría, tomando líneas de investigación innovadoras para el uso del video digital de última generación. También destacan sus cortometrajes Incubos/Súcubos (Video); SOPOR (35 mm); Por favor Recibido (Video); La canción de Sofia (35 mm), con una amplia participación en circuitos Nacionales e Internacionales de Cine. Fue miembro de la selección Nacional elegida por el CONAC y el gobierno francés para cursar el taller intensivo de Introducción al documentalismo de Ateliers Varan (Uno de los grupos documentalistas más reconocidos de Europa) en Venezuela, bajo los lineamientos del Cinema Vérité.Director de los largometrajes documentales Prácticas y Saberes y No soy de aquí, ni soy de allá. Su más reciente documental Sembradores de Agua y se encuentra realizando el montaje de proyecto de su largometraje ficción El hombre pájaro.

Luciana Grioni
Productor

Productora nacional independiente. Antropóloga con mención en Teoría y Métodos y Etno Historia egresada de la Universidad Central de Venezuela-Caracas. Guionista con Máster de Escritura para la Televisión y el Cine en la Universidad Autónoma de Barcelona-España. Productora y Periodista Cultural especializada en el área de investigación cultural y sociológica, ensayo y escritura. Redactora y correctora con múltiples y variados artículos publicados tanto en medios impresos como en medios digitales. Especialista en elaboración y ejecución de Proyectos.

Trabajo Especial

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