El fervor mariano se desbordó este 25 de octubre en Maracaibo, cuando la milagrosa tablita de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá protagonizó su tradicional y emotiva ceremonia de Bajada. La capital zuliana se transformó en un monumental altar, uniendo a miles de feligreses en una conmovedora expresión de fe.

Desde tempranas horas de la tarde, la explanada de la Basílica y sus alrededores, extendiéndose hasta el icónico parque de las siete fuentes con su monumento mariano, se colmaron de devotos. Los asistentes aguardaron ansiosos los momentos culminantes de la celebración, dedicando oraciones y cánticos como homenaje a su «Chinita».

La jornada espiritual comenzó a las 4:30 p.m. con el rezo del Santo Rosario, seguido por la Solemne Eucaristía.
La misa fue presidida por el Presbítero Roberto Morales, en compañía del Párroco Rector del templo, Presbítero Nedward Andrade, y un destacado grupo de sacerdotes y presbíteros de la arquidiócesis de Maracaibo.
Esta edición de la Bajada se enmarcó dentro del Año Santo de la Iglesia Universal, bajo el inspirador lema «Peregrinos de Esperanza». Un elemento de profundo significado fue el recuerdo solemne de la reciente canonización de los primeros santos venezolanos: San José Gregorio Hernández Cisneros y Santa María Carmen Rendiles Martínez.
En la homilía se hizo un llamado a que la santidad a la que aspira el pueblo zuliano se manifieste en el ámbito social, reflejada especialmente en la misericordia y el servicio. La elevación de estos venezolanos a los altares no solo es un hito litúrgico, sino un motivo de inmensa alegría nacional, al ser reconocidos como ejemplos de excelencia profesional y profunda fe. La reflexión central de la jornada se enfocó en la imperiosa necesidad de trabajar por una paz genuina.

El punto cumbre de la jornada se vivió con el descenso de la Sagrada Reliquia de La Chinita. La Virgen, con su aura de sencillez y amor maternal, salió al encuentro de su pueblo, recordándoles que ella es el faro que guía a centrar la mirada en su Hijo, Jesucristo, como camino hacia la santidad.
La celebración contó con una vibrante participación musical, en la que se rindió tributo a la Patrona. Agrupaciones como Los Chiquinquireños ofrecieron sus oraciones hechas gaita, mientras que Ronald Borges y el ensamble Gospema, Alma y Voces unieron sus talentos en una sentida alabanza a Dios.
La Chinita, Madre y Reina del Zulia, descendió una vez más para consolidar el camino de fe de sus hijos. La festividad culminó con una fervorosa bendición. El deseo de los oficiantes fue que la intercesión de los nuevos santos venezolanos impulse a cada fiel de esta tierra amada a adorar a Cristo a través del servicio al prójimo, convirtiéndose en signos vivos de esperanza y misericordia.

Por Sascha Ramírez








