"Once Upon a Time in Venezuela, Congo Mirador": una historia sobre la polarización (+Video) - Standard Digital News | Noticias verdaderas de Venezuela y el Mundo

«Once Upon a Time in Venezuela, Congo Mirador»: una historia sobre la polarización (+Video)

Se podría pensar que luego de haber estado frente al relámpago del Catatumbo, y su luminoso misterio, nada podría impresionar más. Sin embargo, la cineasta Anabel Rodríguez logró apartar su mirada del fenómeno natural, voltear a un lado y toparse con unos niños que navegaban por el Lago de Maracaibo en unos improvisados botes hechos de depósitos de gasolina desechados o de láminas de anime. El contacto con esos jóvenes la llevó a acercarse a la comunidad de Congo Mirador, lugar donde rodaria más adelante el documental Once Upon a Time in Venezuela, Congo Mirador (Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador).

Este largometraje, primero en la carrera de la cineasta, se estrenó en febrero de este año en el Festival de Cine Independiente de Sudance (Estados Unidos) y posteriormente ha sido proyectado, dentro de las secciones competitivas, en otros encuentros cinematográficos internacionales, entre ellos el Miami Film Festival, el Hot Docs Festival, CPH DOX Dokumentarfilm, Festival Internacional de Cine de Cartagena, DocMontevideo, Festival de Málaga y Festival de Cine de Lima. Su estreno nacional se realizará dentro del XVI Festival del Cine Venezolano, que se realizará este mes.

En todos esas vitrinas, Once Upon a Time in Venezuela ha puesto dialogar a las audiencias acerca de las consecuencias de la polarización política como la que ha logrado escindir la sociedad venezolana. Ese es el tema que trata la producción.

La historia discurre en medio del agitado entorno de unas elecciones parlamentarias. «Para Tamara, la astuta empresaria local y representante del partido chavista, cada voto cuenta, así que tiene que ser luchado por todos los medios. Para Natalie, la maestra que apoya a la oposición, la política es un arma que intenta forzarla, sin éxito, a dejar su trabajo». Mientras estos dos bandos levantan un muro de incomprensión e incomunicación, la sedimentación hace que la comunidad se hunda. Un proceso que solamente es percibo por una persona, un habitante de Congo Mirador que siente su vida se hunde con la de su pueblo.

«Comenzamoa a pensar en la película motivados por el hecho de que nuestras historias familiares, cómo las de la gente de este pueblo, están atravesadas por la polarización política. Es un tema que nos llama la atención a todos, un tema que nos ocupa y que a estas alturas ya no es asunto distante, sino que más bien ha determinado nuestras vidas y dividido a nuestras familias», explica Rodríguez.

El documental se comenzó a filmar en 2013, luego de realizar, el año previo, un cortometraje en la misma comunidad, y se terminó en 2018. Durante estos cinco años realización, Rodríguez iba y venía, pues se encuentra residenciada desde octubre de 2012 en Austria.

Rodar con el telón de fondo de procesos comisiales, no fue un problema para la cineasta y su equipo. «No hubo impedimentos porque estos eventos son considerados como naturales. Entendimos que estas son situaciones de corrupción que se han hecho naturales, normales, y que no se ven como algo inapropiado para mostrar», dice.

En entrevista con la Agencia France Presse, la directora afirmó que ella forma parte de los muchos venezolanos que se sienten «quebrados moralmente». Y al preguntársele sobre el momento en que ella sintió tal quiebre, responde: «Es un quiebre que ha ocurrido al pasar estos años de cambio y deterioro, producidos por el chavismo».

Rodríguez comenta que la proyección de su filme en festivales internacionales ha suscitado reacciones diversas en los espectadores que, inevitablemente, comparan la situación política venezolana, generada por la polarización, y la que existe en sus países.

«En el Sundace hubo mucho interés en la película, que era vista desde la experiencia de la propia polarización de la sociedad estadounidense con los seguidores y detractores del presidente Trump. Hemos visto cómo la película se confronta con distintas sociedades que viven también procesos de radicalización política y social. En el Festival de Málaga captamos la misma reacción, vista ahora desde la relación de Venezuela con Podemos y su influencia en la vida española. La película hace dialogar sobre el tema de los polos que se enfrentan en relación a la política. Suponemos que al presentarla fuera de los festivales esto va a verse todavía más pronunciado», comenta.

Once Upon a Time in Venezuela, Congo Mirador, además de su próxima participación en el Festival del Cine Venezolano, también se prepara para el DocAviv (3 al 12 de septiembre), el Festival de Cine de Atlanta (20 de septiembre) y San Diego Latino FF (17 al 23 de septiembre).

Rodríguez finaliza describiendo lo que para ella fue alguna vez Venezuela: «Una fuente de vida, aún lo es y siempre lo será, sólo que ahora estamos pasando por este momento difícil de la historia. Es un país con una brutal división social que sólo con el tiempo he logrado más o menos ver, y esa división me lleva a querer contribuir a que se convierta en una sociedad más balanceada, menos dividida, menos clasista, porque es una sociedad tradicionalmente clasista… Pero, sobre todo, Venezuela fue alguna vez mi casa, y la extraño. Mucho».

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