LA HABANA, CUBA – El sector turístico cubano, histórico motor de su economía, ha entrado en una fase de «compactación» forzosa. El Gobierno de Miguel Díaz-Canel confirmó este sábado el inicio del cierre de instalaciones hoteleras y el traslado de visitantes internacionales hacia centros específicos, una medida drástica adoptada ante el desabastecimiento crítico de hidrocarburos que paraliza a la isla en plena temporada alta.
El también titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera no especificó detalles sobre esta “compactación” de la infraestructura turística, pero las fuentes -que prefirieron el anonimato- avanzaron a EFE que desde ayer se están cerrando hoteles y reubicando a los turistas internacionales en otros centros.
La decisión, anunciada técnicamente por el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, busca reducir al mínimo el consumo energético en los principales polos turísticos, como Varadero y los Cayos del Norte, donde cadenas internacionales como las españolas Meliá e Iberostar y la canadiense Blue Diamond operan la mayoría de las plazas.

El fin del suministro venezolano y la «Presión Trump»
La vulnerabilidad energética de Cuba alcanzó un punto de no retorno tras la operación militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero. Este evento supuso el cese inmediato del suministro de crudo venezolano, vital para el funcionamiento de las obsoletas centrales termoeléctricas de la isla.
A este escenario se suma la orden ejecutiva firmada por el presidente de EE. UU., Donald Trump, el pasado 29 de enero, la cual impone aranceles punitivos a cualquier nación que suministre petróleo a La Habana. El resultado ha sido la activación de la denominada «Opción Cero», un plan de contingencia extrema que no se veía desde el Periodo Especial de los años 90.
Radiografía de un sector en caída libre
El cierre de hoteles no es solo una medida de ahorro, sino el reflejo de una industria que no ha logrado recuperarse. Los datos de 2025 revelaron la peor crisis de conectividad y afluencia en dos décadas:
- Visitantes totales: Solo 1,8 millones de viajeros en 2025, la cifra más baja desde 2002 (excluyendo la pandemia).
- Ocupación: La tasa de ocupación hotelera cayó al 21,5%, siete puntos menos que el año anterior.
- Mercados clave: Canadá y Rusia, los principales emisores, registraron desplomes del 12,4% y 29% respectivamente, debido a la reducción de rutas aéreas y la deficiente experiencia de servicios en la isla

De la emergencia al racionamiento extremo
El plan anticrisis del Palacio de la Revolución ha transformado la vida cotidiana de los cubanos y la logística turística. Las directrices actuales evocan los años de la caída del bloque soviético:
- Compactación Turística: Traslado de huéspedes para concentrar el uso de plantas eléctricas y aire acondicionado en menos edificios.
- Racionamiento Civil: Venta cuotificada de combustible para vehículos privados y priorización de la tracción animal en zonas rurales.
- Ajuste Educativo y Laboral: Implementación masiva del teletrabajo y clases semipresenciales en universidades para reducir el movimiento de transporte público.
Perspectivas para 2026
La apuesta por el turismo como «locomotora» parece haber encallado. Sin divisas para importar combustible y con la infraestructura energética al borde del colapso, la supervivencia económica de Cuba pende ahora de un hilo diplomático cada vez más estrecho. Para el turista internacional, la isla ha pasado de ser un destino de «deshielo» a un escenario de supervivencia, lo que pone en duda la viabilidad de las inversiones extranjeras a corto plazo.
«Se ha diseñado un plan para aprovechar la temporada alta reduciendo al máximo los consumos», admitió Pérez-Oliva, dejando claro que el confort habitual es hoy un lujo inalcanzable para la administración estatal.
Por Redaccion SDNnews con informacion de EFE |Fotos cortesia








