WASHINGTON D.C. (SDNnews) — 2 de febrero de 2026. En un escenario que desafía toda lógica diplomática convencional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó a las 12:30 a. m. de este lunes a la capital estadounidense. Su llegada marca el inicio de una visita de Estado de cuatro días (del 2 al 5 de febrero), cuyo epicentro será la reunión cara a cara con Donald Trump en la Casa Blanca este martes 3 de febrero.
Un protocolo de excepción: Visa por días
La llegada de Petro a territorio estadounidense no fue un trámite ordinario. Tras meses de una relación fracturada que alcanzó su punto más bajo con la revocación de visas para el mandatario, su familia y el ministro del Interior, Armando Benedetti, el Departamento de Estado otorgó un permiso especial limitado estrictamente a la duración de la agenda oficial.
Esta restricción diplomática es consecuencia directa de la inclusión de Petro en la ‘Lista Clinton’ (OFAC), un movimiento de la administración Trump que vinculó al mandatario con investigaciones sobre fondos de procedencia ilícita, sumado a las fricciones generadas por su discurso sobre Palestina en septiembre de 2025.
Minutos antes de abordar el vuelo desde el Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM) en Bogotá, Petro lanzó un mensaje que busca suavizar el tono de la confrontación:
«Tenemos muchas razones para lograr un Pacto por la Vida en todas las Américas, en el mundo y ojalá dentro de Colombia», declaró el jefe de Estado, intentando elevar el diálogo hacia temas ambientales y de paz global.
Sin embargo, desde la Casa Blanca, la expectativa es distinta. Se espera que Trump centre la reunión en tres ejes inamovibles:
- Lucha contra el narcotráfico: Exigencias de resultados concretos ante el aumento de hectáreas de coca.
- Seguridad Hemisférica: El rol de Colombia tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela.
- Cooperación Bilateral: La redefinición de la asistencia económica bajo los nuevos estándares de la administración republicana.
Esta reunión es, en esencia, una «negociación de supervivencia» para el gobierno de Petro. Estar en la Lista Clinton significa el bloqueo financiero casi total en el sistema internacional; por ello, este encuentro no es solo una cita protocolaria, sino un intento del mandatario colombiano por buscar un «borrón y cuenta nueva» o, al menos, un canal de distensión que permita la gobernabilidad económica de su país.
Por su parte, Trump demuestra una vez más su pragmatismo de «el arte del trato»: a pesar de las sanciones y la retórica hostil, está dispuesto a sentar a Petro en la Casa Blanca para dictar las condiciones de la nueva era de relaciones en el continente.








