CARACAS – La confirmación de casos recientes por hantavirus en territorio nacional ha encendido las alarmas de la ciudadanía y de los cuerpos médicos. Lejos de ser una novedad para la epidemiología regional, esta enfermedad zoonótica —transmitida de los animales a los seres humanos— representa un desafío mayúsculo debido a su agresividad clínica y a su elevada tasa de letalidad, la cual puede oscilar entre el 30% y el 50% si el diagnóstico y el tratamiento oportuno no se aplican a tiempo.
Aunque históricamente el contagio se ha limitado al contacto con vectores específicos, la literatura médica y los registros internacionales recuerdan que en brotes previos documentados en países como Argentina y Chile se ha llegado a constatar la transmisión interhumana, es decir, de persona a persona en fases muy tempranas de la afección.
¿Cómo se propaga el virus?
El agente patógeno habita de manera natural en los organismos de ciertos roedores silvestres, como el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). Estos animales actúan como portadores asintomáticos, albergando el virus en su organismo sin enfermarse, pero expulsándolo constantemente a través de la orina, las heces y la saliva.
La vía principal de contagio es eminentemente respiratoria. Ocurre cuando las deposiciones de los roedores se secan, se pulverizan y se integran al ambiente, siendo inhaladas involuntariamente por las personas al barrer, remover escombros o limpiar espacios cerrados que han permanecido abandonados por largos períodos. De forma secundaria, la infección puede producirse mediante mordeduras directas o al manipular superficies contaminadas para luego llevarse las manos al rostro.
Los especialistas señalan que la incidencia de estos casos suele incrementarse de manera estacional, coincidiendo con ciclos de mayor actividad rural, faenas agrícolas, turismo ecológico o fenómenos naturales que incrementan la disponibilidad de alimento para los roedores en las zonas endémicas.
Identificación clínica: de la gripe al colapso respiratorio
El cuadro clínico inicial suele desconcertar a los pacientes y al personal médico de primera línea, ya que sus síntomas iniciales mimetizan a la perfección los de un cuadro gripal común. No obstante, la evolución tórpida es el factor que enciende la alerta roja:
- Fase temprana: Fiebre alta, dolores musculares intensos (principalmente en la espalda y los muslos), cefalea severa, mareos, malestar general, además de náuseas o fuertes dolores abdominales.
- Fase crítica: Pocos días después del inicio de los síntomas, el cuadro evoluciona hacia una severa dificultad respiratoria —falta de aire aguda— y posible fallo cardíaco, una condición que exige hospitalización de urgencia e ingreso inmediato a una unidad de cuidados intensivos para soporte ventilatorio avanzado.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias recomiendan a la población extremar las medidas de higiene al ingresar a espacios cerrados con sospecha de presencia de roedores, utilizando mascarillas y soluciones cloradas para la limpieza, con el fin de evitar la inhalación de partículas contaminadas y cortar la cadena de transmisión de esta letal patología.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Nacionales – Salud – Ciencia | Con información de Agencias / Fotos cortesía | 21 de julio de 2026








