Santiago Schnell, el científico venezolano que fortalecerá la investigación en Universidad de Notre Dame

Se llama Santiago David Schnell Cortiñas y salió de Venezuela en 1998 para emprender un largo camino de exploración científica por Europa y América del Norte y es en Estados Unidos, su país de adopción desde hace casi 18 años, donde hoy recibe numerosos aplausos y sacude nuestro orgullo patriótico.

Santiago David nació en Caracas el 6 de octubre de 1971 y tiene raíces alemanas , pero aclara que los Schnell son irremediablemente venezolanos : su abuelo, que también se llamaba Santiago, nació en La Guaira a finales de siglo XIX y vivió en la capital del país toda su vida. 

¿La clave de su éxito? Una fundamental: la persistencia. “La mayor parte de los científicos no nos consideramos gente muy inteligente sino persistentes.

A partir del 1° de septiembre, el científico venezolano egresado de la USB dirigirá la facultad de Ciencias de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. Su desafío es desarrollar investigación para fortalecer los organismos biológicos a través de nuevas moléculas que les permitan enfrentar virus y enfermedades crónicas.  

“Hay formas de hacer ciencia con pocos recursos, que son muy innovativas. He visto muchos tipos de ciencia en varios países con limitaciones y todo depende de la calidad de los individuos. El conocimiento requiere que mucha gente trabaje desde diferentes perspectivas. Lo importante es que en Venezuela no se deje de crear”. 

Ese es también el desafío que este biólogo matemático y químico biofísico egresado de la USB, con doctorados en Filosofía y en Biología Matemática de la Universidad de Oxford, asumirá el 1° septiembre. Ese día será el nuevo decano de la facultad de Ciencias de la Universidad de Notre Dame du Lac, ubicada en el estado de Indiana, que es una de las primeras 200 más importantes del mundo, entre una lista global de 2000 del Center for World University Rankings (CWUR) en su edición 2021-22.  

Schnell, de 50 años de edad, no solo dirigirá con rigor académico seis departamentos con más de 250 profesores, 125 empleados, 480 estudiantes graduados y 2000 estudiantes universitarios. También tiene entre sus manos el proyecto de crear y profundizar investigaciones en biología sintética, para fortalecer el cuerpo humano con métodos similares a los empleados para crear las vacunas contra la COVID-19 .   

“La posición de un decano es la de ser el jefe que ayuda a que todo el mundo sea exitoso. Debe procurar que la universidad continúe siendo un centro de primera, facilitar las áreas de investigación, conseguir los recursos económicos, financieros y de planta física para que la universidad pueda crecer en esas áreas. También continuar manteniendo su nivel de excelencia”, señaló desde su oficina de presidente del Departamento de Fisiología Molecular e Integrativa de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. Allí es también profesor colegiado de Fisiología John A. Jacquez. Además, es miembro de la Comisión de Estándares para el Informe de Datos Enzimológicos y editor jefe de publicaciones y consejos editoriales en Estados Unidos.  

Schnell con Ciencia para el mundo

Una de las tareas de Schnell como decano es construir un nuevo edificio de la Escuela y hacer crecer la tasa de profesores en ingeniería y ciencias. Y también los planes de estudios. Todo dependerá de las donaciones que el gobierno estadounidense destine para contratar nuevos docentes que realicen proyectos de investigación, explica. Pero los proyectos de investigación serán su gran contribución.

¿En qué consistirán?

—Es una combinación de proyectos porque uno de los trabajos que tengo que hacer como líder de cualquier universidad es continuar con la fortaleza que tiene la institución en muchas áreas; es muy reconocida en cuatro áreas de investigación. Una de ellas es la física nuclear y la otra es la química analítica, en biología son muy reconocidos en ecología y el estudio de hacer las troncales, y en matemáticas aplicadas son reconocidos por el estudio de Data Analytics que es un área muy nueva en la ciencia y en aplicación a las áreas biomédicas y biológicas, que es una de mis especialidades. La fortaleza que tiene la universidad se expandirá a otras áreas. Y el programa que tengo se va a enfocar alrededor de preguntas científicas fundamentales que queremos responder. 

¿Cuál es el aporte para la investigación científica en este momento, en el mundo?

—El aporte está en varias áreas. Una muy importante que es la mía, en la ciencia biomédica, es la biología sintética que está creciendo en muchas universidades. De hecho, las tres primeras vacunas que fueron creadas para combatir la COVID-19 funcionan con tecnología de biología sintética. Y eso hace que el cuerpo humano desarrolle una función diseñada por los biólogos. Entonces, habrá mucha inversión en esa área debido a que es de gran importancia combinar la robótica con toda la ciencia.

¿Se propone acaso una nueva vacuna a futuro, frente a una de las peores pandemias del mundo?

—Esta área de biología sintética lo que va a intentar hacer es que el cuerpo humano o los organismos biológicos produzcan moléculas específicas con funciones mediante las cuales se podría sustituir una molécula defectuosa. O por ejemplo, podría estarse sustituyendo una insulina que puede causar diabetes  y esa sustitución curaría la diabetes. O uno podría diseñar una serie de lo que llaman  redes catalíticas que serían insertadas en el cuerpo para remplazar una red catalítica que no funciona  de una manera eficiente.  La idea con la biología sintética es que funciona con una combinación de ingeniería y biología para incrementar el estudio de cómo se comportan los sistemas biológicos en una forma más profunda. 

¿Se busca fortalecer el sistema biológico del humano ante virus y enfermedades crónicas?

—Bueno, sí, ayudarlo. Los humanos somos todos muy débiles. Uno está intentando buscar formas a través de las cuales las debilidades que puedan causar enfermedades, puedan ser sustituidas por ciertas fortalezas que mantengan el equilibrio en el cuerpo y se pueda vivir, de alguna manera, de una forma más sana. La vejez es un proceso natural, pero al menos uno puede envejecer con gracia.

Se puede hacer Ciencia en Venezuela

El ingreso de Schnell a la Universidad de Notre Dame du Lac no fue fortuito. Una empresa de head hunter le detectó entre los líderes académicos en ciencias y aceptó formar parte de esa casa de estudios privada, católica y afiliada a la Congregación de Santa Cruz. Una disposición religiosa que comenzó con sus estudios en el liceo Santo Tomás de Villanueva, ubicado en Las Mercedes. En ese sector en el sureste de Caracas vivió con sus padres, él abogado y ella corredora de bienes inmuebles, hasta que se fue del país en 1999. Antes tuvo experiencias en el IVIC, el Instituto IDEA y la empresa Procter and Gamble.    

¿Por qué se fue de Venezuela?

—Salí de Venezuela con todas las intenciones de regresar. Lo que sucedió es que en el país el área de biología teórica y matemáticas era muy pequeña en ese momento. Un científico en esa área en la UCV, en aquel momento, me sugirió especializarme en un lugar líder en el área. Apliqué en un centro de investigación en biología teórica y matemáticas, en la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Me llevó dos años conseguir los recursos económicos para hacer el doctorado y me marché. 

¿Por qué no regresó?

—Mi idea era ayudar a crecer la biología teórica en Venezuela. Opino que es una buena carrera y muy barata científicamente. Solo requiere tener papel, lápiz, una computadora para hacer cálculos, y el cerebro. Pero la situación de las universidades en Venezuela se complicó mucho con la situación política. Cuando intenté hacerlo no había plazas disponibles, el país estaba pasando una crisis económica, política y social, y busqué otra carrera fuera. Pero hasta que uno no emigra no se da cuenta de cuánto se extraña al país. Uno consigue mucha comida venezolana, pero en la zona donde vivo en Michigan es imposible conseguir una Frescolita o maltas. 

¿Qué significa la Ciencia para usted?

—La ciencia es como caminar por una cuerda, uno se cae de ella muchas veces, pero hay que volver a montarse hasta que finalmente se puede cruzar la cuerda con un poco de acrobacia. Lo que he conseguido es para mí un triunfo de mucha gente. Esto es como el hombre que se para en los hombros de los gigantes. Esto no hubiese sido posible si no hubiese contado con gente que tuvo el coraje de formar una universidad como la Simón Bolívar, profesores que pudieron tener la posibilidad de enseñar en cualquier otra parte del mundo, pero decidieron quedarse en Venezuela y enseñar; de investigadores científicos que se quedaron en el IVIC y en el IDEA y seguir carrera académica en cualquier parte del mundo y decidieron, muy patrióticamente, regresar al país y ayudar. No es mi triunfo solamente, sino el de todos ellos.  

¿Cómo aprecia la crisis de las universidades venezolanas?

—Es una lástima, pero en todos los países que pasan por crisis esto ocurre. Yo tengo la esperanza de que todo pueda regresar a la época de oro que hubo en Venezuela. Pero uno aprende con el trabajo científico que, claro, se requieren de recursos económicos, pero hay formas de hacer ciencia. No quiero que la gente pierda la esperanza de que porque no hay electricidad no existe la oportunidad de hacer ciencia de calidad en el país. En la historia de los países del mundo, después de muchas guerras, se invirtieron recursos que permitieron dar respuesta a las grandes preguntas básicas. 

¿La ciencia puede sobrevivir a las crisis? 

—Se puede hacer ciencia de una forma innovativa, que es diferente a la que se hace en otros países, y las contribuciones son fundamentales  La gente tiene la concepción de que la ciencia solo puede hacerse de una forma, todos queremos imitar a un país o a una universidad, y eso es un error. Los países tienen que conseguir sus propios modos y fortalezas para hacer contribuciones. He hecho muchos tipos de ciencia, trabajado en muchos países y entiendo la importancia de las diferentes contribuciones que pueden hacerse. Una de las ventajas que uno tiene como científico, cuando se ha tenido la oportunidad de viajar a África o a Asia, es ver que la calidad de la ciencia y del trabajo académico es excelente, porque eso depende de la calidad de los individuos, y eso es lo importante.   

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Marvelis Padrón