WASHINGTON.– A casi ocho meses de que el presidente Donald Trump proyectara una pronta reactivación del aparato productivo venezolano impulsada por firmas norteamericanas, el balance operativo revela la ausencia total de nuevos contratos petroleros entre Washington y compañías estadounidenses. Informes publicados por el portal Axios señalan al Departamento de Energía de Estados Unidos como el principal responsable de este estancamiento, según declaraciones de una docena de ejecutivos de la industria, altos funcionarios de la administración e informantes clave del sector.
La situación ha generado malestar en las esferas gubernamentales. «No tenemos nuevas concesiones. No hay nuevos acuerdos. Es, sin duda, un problema», aseveró a Axios una alta fuente del Gobierno estadounidense, agregando de forma tajante que «el Departamento de Energía está a cargo de esto y tiene explicaciones que dar».
Fracturas internas y choque de visiones corporativas
Desde el Departamento de Energía y sus sectores aliados tachan los señalamientos de injustos y descontextualizados, argumentando que la operatividad en suelo venezolano arrastra décadas de deterioro y nacionalizaciones. Tras la remoción de Nicolás Maduro a principios de enero, Trump aseguró durante un encuentro con empresarios que la Casa Blanca administraría directamente el otorgamiento de licencias: «Están tratando directamente con nosotros. No están tratando con Venezuela en absoluto. No queremos que traten con Venezuela». Sin embargo, esta hoja de ruta enfrentó discrepancias estructurales tanto en la industria como dentro del propio gabinete.
Por un lado, las multinacionales de gran escala —como ExxonMobil y ConocoPhillips— mostraron reticencia a reingresar al mercado venezolano sin garantías jurídicas sólidas. Por el contrario, los productores independientes de alto riesgo (wildcatters) expresaron una disposición inmediata para iniciar operaciones de campo.
Paralelamente, se desató un pulso burocrático interno: los sectores conservadores del movimiento MAGA exigieron obligar a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a homologar sus esquemas de contratación a los estándares internacionales habituales. Frente a ellos, los reguladores del Departamento de Energía priorizaron un ritmo más pausado y una cooperación estrecha con las autoridades de Caracas.
Denuncias de favoritismo y presiones del sector independiente
El exasesor principal de la Casa Blanca para asuntos venezolanos, Mauricio Claver-Carone, criticó severamente la gestión de la cartera energética al acusarla de entorpecer a las pequeñas y medianas empresas estadounidenses. «A partir del 4 de enero, los productores independientes estadounidenses deberían haber tenido vía libre para asumir riesgos. Eso es ‘Estados Unidos primero’ (America First)», afirmó a Axios. «En cambio, estos productores independientes se vieron atrapados con condiciones onerosas y en desventaja competitiva frente a las grandes petroleras —en su mayoría extranjeras— que estaban confabuladas con Maduro».
Representantes de empresas independientes respaldados por el Consejo de Dominio Energético Nacional (NEDC) chocaron contra la directiva de Energía. «El NEDC defendió a los productores independientes desde el principio. Pero el Departamento de Energía es muy celoso de sus competencias. Y ganó Energía. El problema ahora es que ellos son los responsables de la situación», explicó una fuente de la industria.
Ante las demoras, funcionarios del Departamento de Estado intervinieron recientemente instando a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a suscribir acuerdos con firmas independientes para destrabar proyectos antes de fin de mes. No obstante, algunos voceros corporativos expresaron recelo ante la posible inclusión de firmas emergentes carentes de historial financiero o vinculadas a capitales chinos y redes locales.
Respuestas oficiales y el rol del Gabinete
En contraposición a los cuestionamientos, representantes del Departamento de Energía aseguran haber protegido a los independientes legítimos mientras promueven reformas normativas en Caracas. «El Departamento de Energía sigue colaborando con funcionarios venezolanos y con empresas energéticas estadounidenses de todos los tamaños para liberar el potencial de los recursos de Venezuela, y estamos obteniendo resultados», aseveró el portavoz institucional Ben Dieterich.
Empresarios del sector coinciden en la complejidad del escenario. Alex Cranberg, representante de Aspect Energy, graficó la saturación institucional en Caracas al señalar que las autoridades están «bebiendo de una manguera de incendios» para lidiar con las peticiones y evitar fraudes. De igual forma, Bill Armstrong, titular de Armstrong Oil & Gas, afirmó que tanto el Gobierno estadounidense como PDVSA «trabajan arduamente entre bastidores» para reestructurar la industria.
Pese a ello, otros actores independientes mantienen sus reclamos sobre la inacción gubernamental. «Llevamos meses de retraso. Ya estaríamos extrayendo petróleo si recibiéramos, aunque fuera la mitad de las concesiones que obtienen las grandes petroleras», argumentó un directivo petrolero a Axios. En la misma línea, otro representante del sector enfatizó: «El problema no es que el Departamento de Energía esté haciendo demasiado en Venezuela, sino que lo está haciendo con los clientes equivocados. Si se permite operar a los productores independientes en los yacimientos, la producción se dispararía de inmediato».
Ante la ola de reclamos presentados en la Casa Blanca para traspasar la gestión venezolana al secretario de Estado, Marco Rubio, la diplomacia estadounidense ha optado por respaldar el criterio técnico del Departamento de Energía, evitando interferir en decisiones que beneficien de manera discrecional a competidores específicos del mercado.
Por: Redacción Standard Digital News | Sección: Internacional – Petróleo | Con información de Axios / Fotos cortesía | Fecha: 3 de agosto de 2026








