WASHINGTON.– El éxito del multimillonario acuerdo energético suscrito entre la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y las autoridades de Venezuela dependerá de la recuperación de 17 yacimientos petroleros que se encuentran envejecidos, en avanzado estado de deterioro o que requieren elevadas inversiones para su reactivación. La alianza comercial, establecida el mes pasado a través de la firma North American Blue Energy Partners (NABEP) —propiedad del magnate Alejandro Betancourt—, otorga a la nación estadounidense el control mayoritario sobre una porción sustancial de las reservas de la nación suramericana, con la meta corporativa de elevar la extracción en 300.000 barriles diarios en un lapso estimado de poco más de dos años.
No obstante, consultas realizadas a más de una docena de analistas y ejecutivos del sector energético sugieren que la compañía enfrentará severas dificultades técnicas para alcanzar sus proyecciones operativas. Las evaluaciones indican que las mejores oportunidades para un incremento acelerado de la producción se concentran en los campos tradicionales ubicados en la cuenca del lago de Maracaibo, en el estado Zulia. Por el contrario, los activos situados en la Faja Petrolífera del Orinoco demandarán logística especializada e infraestructura industrial compleja debido a la naturaleza remota de los yacimientos y a la densidad del crudo extrapesado que allí se aloja.
Potencial de la cuenca zuliana y desafíos de infraestructura ambiental
Estimaciones elaboradas por especialistas del sector señalan que un bloque de campos maduros en la región del lago de Maracaibo podría incorporar aproximadamente 200.000 barriles diarios en un horizonte de 18 a 24 meses. Sobre este punto, el director de Política Energética Latinoamericana del Baker Institute for Public Policy de la Universidad Rice, Francisco Monaldi, detalló que los proyectos Bachaquero, Lagunillas, Ceuta, Lago Cinco y Lagunillas Lago concentran las mayores posibilidades de recuperación, aunque advirtió sobre la degradación de las instalaciones marítimas. «El lago es un desastre ambiental de enormes proporciones. Los proyectos en el lago producen muy poco porque la infraestructura del lago está completamente destruida», puntualizó el académico.
Por su parte, el exvicepresidente de exploración y producción de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Juan Szabo, subrayó la antigüedad de los pozos en el estado Zulia y desestimó que la empresa operadora pueda alcanzar una producción global de 500.000 barriles diarios en el plazo previsto. «Llegar a 500.000 barriles diarios en dos años es imposible, incluso si subcontratan uno o varios de los 17 bloques», afirmó el consultor, estimando que un incremento realista rondaría los 70.000 barriles adicionales para situar la extracción total del paquete de activos en torno a los 270.000 barriles por día.
Debate sobre las reservas, postura de la Casa Blanca y proyecciones del sector
Las estimaciones oficiales difundidas por la administración estadounidense, que atribuyen al acuerdo la administración de 65.000 millones de barriles en reservas probadas, también han sido objeto de análisis crítico por parte de expertos que consideran inflada dicha cifra debido a la preponderancia de crudos pesados de difícil extracción. Pese a los cuestionamientos de diversos sectores políticos que califican el pacto como una cesión de soberanía, la vocera de la Casa Blanca, Taylor Rogers, defendió el acuerdo señalando que «beneficiará enormemente tanto a Estados Unidos como a Venezuela durante años», calificándolo como un paso histórico hacia la estabilización económica del país y la ampliación de las reservas estratégicas norteamericanas.
A pesar de los retos estructurales del sistema eléctrico y de servicios, voceros del área como la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, proyectan que la producción nacional total alcanzará los 1,4 millones de barriles diarios para finales del presente año. Entre tanto, firmas internacionales de servicios como SLB Ltd. monitorean el despliegue técnico sobre el terreno, mientras analistas de la consultora Wood Mackenzie enfatizan que la evolución real del proyecto estará sujeta a la inyección efectiva de capitales y a la capacidad operativa de los nuevos actores en la industria.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Economía y Petróleo | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 21 de septiembre de 2026








