En un acto de profundo significado, el emblemático Teatro Baralt de Maracaibo fue el escenario para la conmemoración del 496 aniversario de la ciudad, reuniendo a las autoridades regionales en una sesión concejal. Este evento sirvió como un espacio para la reflexión sobre el legado histórico de Maracaibo y la proyección de su futuro.

Como preludio a los discursos oficiales, se rindió un emotivo homenaje a la réplica de la venerada Tablita de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, reconocida como la figura espiritual que une y guía a todos los zulianos. Esta bienvenida simbolizó la profunda conexión de la ciudad con sus raíces y su fe.
La presidenta del Concejo Municipal de Maracaibo, Jessy Gascón, dirigió la sesión, destacando los esfuerzos del alcalde Gian Carlo Di Martino. Gascón afirmó que la gestión actual ha demostrado un claro compromiso con la ciudad, evidenciado en las mejoras observadas en menos de un mes. Mencionó la recuperación de adornos, plazas, la intervención en el asfaltado, la revitalización de espacios públicos y canchas deportivas, así como avances en la recolección de desechos sólidos, un reto fundamental para la administración.
Al recordar el estado en que se recibió el gobierno local, Gascón describió una ciudad «devastada», con una capacidad operativa limitada y plagada de problemas de corrupción y desvío de recursos. Frente a este panorama, enfatizó el actual desafío de liderar con integridad, transparencia y la participación activa del poder popular.
En un llamado a la acción colectiva, la concejal instó a todos los ciudadanos a unirse en la creación de un nuevo Plan de Desarrollo Urbano Local. Este plan, gestado a través del consenso, busca delinear una Maracaibo renovada, abordando aspectos esenciales como la movilidad, el desarrollo urbano y productivo, y la adaptación de los espacios para satisfacer las necesidades de sus habitantes.
El Presbítero Neward Andrade, párroco de la Basílica de Chiquinquirá, fungió como orador de orden en esta significativa ceremonia. Al hacer uso de la palabra, Andrade elevó una plegaria de acción de gracias a Dios por el 496 aniversario de su amada ciudad natal.

El sacerdote resaltó que las infraestructuras que constituyen el patrimonio arquitectónico del centro histórico de Maracaibo son el reflejo de la «hechura humana de un gentilicio» que, con modestia, inició su historia en las riberas del Lago. Este reconocimiento subraya el valor del legado construido a lo largo de los siglos.
En su intervención, el líder religioso hizo un llamado a fundamentar las acciones futuras en los principios del amor, la paz y la unidad. Subrayó que estos valores trascienden lo abstracto para convertirse en «fuerzas poderosas que transforman la realidad», impulsando el progreso y el bienestar social.
Andrade citó las palabras del Papa Francisco, enlazándolas con la coyuntura actual de incertidumbre y división, quien promueve activamente la «cultura del encuentro». Para el Papa, esta práctica es de suma importancia, ya que, por encima del conocimiento, fomenta lazos humanos sólidos y siembra la semilla de la esperanza.
Finalmente, el presbítero Andrade expresó su convicción de que en los ciudadanos reside la esperanza de que Maracaibo alcance su meta de convertirse en la primera ciudad de Venezuela, asegurando que así será.
La ocasión también sirvió de marco para la entrega de la Orden Ciudad de Maracaibo a destacadas personalidades del ámbito político, social y cultural de la ciudad. El Presbítero Nedward Andrade, párroco y rector de la Basílica, recibió la orden en su primera clase, en reconocimiento a su liderazgo espiritual.
Posteriormente, la ingeniera y profesora Magdelis Valbuena, presidenta del Consejo Legislativo del estado Zulia, fue galardonada por su destacada labor en diversos cargos públicos. La Cámara también decidió honrar a Nelson Romero Andrade, el aclamado gaitero conocido como «el ayayero», por su inquebrantable dedicación al enaltecimiento del folklore zuliano.

La lista de distinguidos galardonados con la Orden Ciudad de Maracaibo se completó con la inclusión de figuras notables. Francisco Verde fue reconocido por su excepcional labor en las Bellas Artes. Ofelia Ramos, una dedicada trabajadora de la alcaldía de Maracaibo, fue homenajeada por sus 32 años de servicio ininterrumpido a la municipalidad. Asimismo, se otorgó reconocimiento al grupo de cocineras voluntarias «La Patria», representado por Fernanda Bolaños, y al campeón mundial de boxeo, Carlos Cañizales, por sus logros deportivos.

El alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino, reafirmó la ambiciosa meta de transformar la ciudad en la primera de Venezuela, caracterizándola como «humanista, progresista, hermosa y alegre». Explicó que esta transformación positiva, que abarcará plazas, servicios y un sinfín de aspectos, será un proceso continuo donde los medios de comunicación social desempeñarán un papel crucial en la generación de cambios ciudadanos y en el fomento de una opinión pública constructiva, facilitando la corrección de acciones y la mejora de propuestas.
Di Martino enfatizó la apertura de su gestión al diálogo y a la diversidad de pensamiento, asegurando que no existe mezquindad ni intención de silenciar a nadie, independientemente de su ideología o afiliación política. Reiteró la importancia de la colaboración colectiva para la construcción de Maracaibo, reiterando su convicción de convertirla en la principal urbe del país.
En el acto también estuvieron presentes el Secretario de Cultura, Soc. Giovanni Villalobos, y la Lcda. Ángela Fernández, Secretaria de Gobierno, junto a otras personalidades destacadas de la sociedad civil, quienes acompañaron y brindaron su apoyo a esta significativa conmemoración.
Texto y fotos Claudia Gutiérrez








