CARACAS – Ante la magnitud de la tragedia tras los sismos del pasado 24 de junio, el Comando Sur de los Estados Unidos ha iniciado este sábado una contundente operación de asistencia humanitaria en suelo venezolano. La intervención, activada a casi 72 horas del desastre que ha cobrado la vida de al menos 1.430 personas, busca sumar capacidades críticas para acelerar la localización de sobrevivientes y estabilizar la logística en las zonas más golpeadas del país, con especial énfasis en el estado La Guaira y la Gran Caracas.

Tecnología y logística de alto nivel: El despliegue, solicitado por las autoridades venezolanas, se materializa en una avanzada capacidad aérea y técnica. La operación principal consiste en la llegada de una unidad de Respuesta de Contingencia de la Fuerza Aérea estadounidense, transportada en cinco aviones de carga pesada C-17 Globemaster. Esta unidad tiene como objetivo prioritario evaluar y rehabilitar infraestructuras aeroportuarias, además de coordinar la gestión de operaciones aéreas en los sectores severamente impactados.
La arquitectura del apoyo estadounidense incluye:
- Capacidad de despliegue rápido: Aeronaves MV-22 Osprey y helicópteros UH-1Y Super Huey, los cuales operarán desde el buque USS Fort Lauderdale.
- Apoyo estratégico: Helicópteros CH-47 Chinook posicionados en Curazao, listos para ejecutar misiones de transporte de suministros críticos a medida que las condiciones lo permitan.
- Vigilancia espacial: El componente de la Fuerza Espacial de EE. UU. ha facilitado imágenes satelitales de alta resolución para que los equipos de gestión de desastres puedan identificar áreas prioritarias y coordinar esfuerzos en tiempo real.
Refuerzo en tierra: El factor humano
Simultáneamente a la movilización logística, un avión militar ha trasladado a dos equipos de búsqueda y rescate de Miami-Dade, Florida. Estos especialistas, entrenados para la recuperación en estructuras colapsadas, se unen a los equipos de Fairfax y Los Ángeles que ya trabajaban en el terreno desde el inicio de la emergencia. Su labor, enfocada en la detección de signos de vida entre los escombros, es la esperanza última de miles de familias que aún aguardan noticias de sus seres queridos.
Esfuerzo global ante la catástrofe
Esta operación se enmarca en un despliegue internacional sin precedentes que ha congregado a más de 1.600 rescatistas provenientes de 12 naciones. Países como Francia, con 85 especialistas de la Seguridad Civil; Alemania, con 48 rescatistas y canes adiestrados; y naciones hermanas como Argentina, Brasil, Chile y México, han sumado esfuerzos bajo una misma premisa: socorrer a las decenas de miles de damnificados.
Por su parte, el Ejecutivo Nacional ha informado sobre la distribución de más de 2.600 toneladas de alimentos y agua potable, alcanzando a unas 69.000 familias. No obstante, ante la persistencia del clamor popular por una ayuda que aún lucha por llegar a todas las comunidades afectadas, la incorporación de los recursos del Comando Sur representa un refuerzo determinante. La colaboración coordinada entre los rescatistas internacionales y las autoridades locales sigue siendo la prioridad estratégica, mientras el país intenta sostenerse ante la devastación y el constante registro de réplicas.
Por: Redacción Standard Digital News | Internacionales | Con información de agencias | 27 de junio de 2026








