Maracaibo, 9 de febrero de 2026 . En una mañana donde el sentimiento y la identidad regional se fundieron en un solo abrazo, el pueblo zuliano se volcó a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá para rendir las últimas honras fúnebres a Renato Aguirre González, el «Eterno Gato de la Gaita». El recinto religioso, colmado en su totalidad, recibió los restos del insigne compositor en un homenaje que unió a músicos, autoridades y allegados bajo el respeto absoluto a su legado.
Un Estado unido en guardia de honor
La ceremonia contó con la presencia de altas autoridades del ámbito público. La primera guardia de honor estuvo encabezada por el Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Miguel Ángel Pérez Pirela, junto a su esposa; el Gobernador del estado Zulia, Luis Caldera, y la Primera Dama, Roselyn López de Caldera.

Posteriormente, el Alcalde de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, junto a la Primera Dama Ana Clara de Di Martino, la presidenta del CLEZ, Magdely Valbuena, el Alcalde de San Francisco, Héctor Soto, y la presidenta del Concejo Municipal, Desiree Fernández, rindieron tributo ante el féretro del poeta.
Reconocimientos a una trayectoria inmortal
Durante el acto protocolar, se hizo entrega de las máximas distinciones post-mortem de los tres niveles de gobierno:
Orden Francisco de Miranda (Primera Clase): Entregada por el Ministro Pérez Pirela en nombre del Ejecutivo Nacional. El ministro también hizo entrega personal de una misiva enviada por la Presidenta de la República, Delcy Rodríguez, a la viuda e hijos del compositor.
En un momento de profunda carga patriótica, Miguel Ángel Pérez Pirela procedió a la entrega de una de las distinciones más insignes de la República. «Tengo en mis manos este reconocimiento para el ‘Poeta Diamantino’, un exponente excepcional de nuestra música cuya trayectoria fructífera es ya un patrimonio nacional», subrayó Pérez Pirela al exaltar la estatura artística del maestro.

Asimismo, el intelectual y comunicador enfatizó que esta condecoración representa un acto de justicia histórica para un creador que logró una hazaña cultural sin precedentes: «Renato Aguirre legó lo regional a la categoría de universal; supo cantarle a la devoción y a la patria con esa misma pasión diamantina que hoy lo consagra para la posteridad».

Orden Lago de Maracaibo (Gran Collar): Conferida por el Gobernador Luis Caldera, exaltando a quien dedicó su vida a retratar el Zulia a través de su musa divina. «Será un icono de nuestra región hoy, mañana y siempre», afirmó el mandatario regional.
El gobernador Luis Caldera manifestó el pesar de la región ante la partida de quien fuera no solo un baluarte de la cultura, sino un diácono de la Iglesia y pilar fundamental de la zulianidad. Durante su intervención, Caldera resaltó la profunda conexión espiritual de Aguirre con la Virgen de Chiquinquirá, subrayando que el «Poeta Diamantino» logró convertir su brillante catálogo musical en una extensión de su fe, sirviendo a la comunidad desde el altar y desde el verso.

Orden Honor al Mérito Civil «8 de Septiembre»: Otorgada por el Alcalde Giancarlo Di Martino (Decreto 020-2026), quien destacó la nobleza de Aguirre. «Ha sido una fuente de inspiración, paz y tranquilidad, poniendo siempre su amor por la música en cada espacio compartido», expresó el burgomaestre.

El último tributo sonoro en la Plazoleta
Al finalizar la eucaristía, el féretro fue trasladado en hombros por los Servidores de María hasta la Plazoleta de la Basílica. Allí, en una tarima monumental, la agrupación Los Chiquinquireños integrada por los exponentes más reconocidos del gremio interpretó sus éxitos inmortales.
Entre el sonar del furro, el cuatro y la tambora, lo que inició como un acto de duelo se transformó en una vibrante celebración a la vida del «Poeta Diamantino». La gaita de furro, que hoy goza de una identidad profunda gracias a la pluma de Aguirre, resonó en el aire como promesa de que su obra permanecerá intacta en la tierra que tanto le inspiró.
»Su voz seguirá viva en cada gaita y en cada corazón, porque los verdaderos poetas nunca mueren mientras su pueblo siga cantando sus versos».

Por Claudia Gutiérrez








