NUEVA YORK – En un giro táctico que refleja el renovado optimismo sobre la reestructuración de la deuda en Venezuela, gigantes de la banca de inversión como JPMorgan Chase & Co. y Bank of America (BofA) están instando a sus clientes a priorizar los bonos globales venezolanos que acumulan mayores intereses impagos.
Según informes recientes de Bloomberg, los analistas de estas instituciones apuestan a que estos títulos, conocidos por su alto componente de Intereses Pasados Vencidos (PDI), ofrecerán un rendimiento superior en el corto plazo frente a los bonos de largo vencimiento.
La apuesta por el PDI: Valor en los atrasos
La estrategia de los bancos se centra en los pagarés de corto plazo que han acumulado montos masivos de cupones no pagados desde el default de 2017. Actualmente, estos papeles cotizan con descuentos significativamente más profundos, lo que crea una ventana de oportunidad única:
- Mejor desempeño relativo: JPMorgan sugiere que, ante una reestructuración inminente, los términos del canje podrían premiar proporcionalmente a quienes poseen estos atrasos.
- Recomendaciones específicas: Estrategas de BofA, liderados por Lucas Martin y Jane Brauer, recomiendan comprar bonos soberanos con vencimiento en 2022 sobre los de 2028, y los de 2019 sobre los de 2025. Por su parte, el equipo de Ben Ramsey en JPMorgan prefiere las notas que vencieron en 2018 frente a las de 2023.
Contexto: Un mercado en ebullición
El mercado de deuda venezolana ha experimentado un rally sin precedentes tras los eventos políticos de enero de 2026. Los bonos soberanos han saltado de los 33 a los 42 centavos por dólar, mientras que los de PDVSA han escalado a los 33 centavos. Este repunte se apoya en tres pilares fundamentales:
- Reconocimiento de Washington: La interacción de la administración Trump con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
- Apertura Petrolera: El flujo proyectado de ingresos por crudo a través de cuentas controladas por EE. UU.
- Optimismo Multilateral: La posibilidad de que el FMI brinde apoyo técnico y financiero para estabilizar la economía y facilitar la renegociación de una deuda externa estimada en $170 mil millones.
Riesgo y Recompensa
Pese al entusiasmo, los bancos advierten que la incertidumbre sigue siendo alta. «Cuando los bonos se reestructuren finalmente, el PDI será el factor diferenciador en el valor de recuperación de cada serie individual», señalaron analistas de BofA. La apuesta de Wall Street es clara: el «castigo» que el mercado impuso a los bonos con más intereses vencidos es hoy su mayor atractivo para quienes buscan ganancias asimétricas en la nueva etapa financiera de Venezuela.
Este movimiento de JPMorgan y BofA indica que los grandes capitales ya no ven a Venezuela como un «activo tóxico», sino como una oportunidad de arbitraje de deuda. Si el proceso de reestructuración reconoce el 100% de los intereses acumulados, quienes compren ahora estos bonos baratos podrían ver retornos masivos.
Por: Redaccion SDNnews con informacion de Bloomberg /foto cortesia








