El caso del «paciente de Oslo» marca un hito al confirmarse que un hombre de 63 años está libre del virus tras un trasplante de células madre. Por primera vez, el donante fue su propio hermano, un hallazgo que abre la puerta a nuevas terapias génicas y celulares para erradicar la enfermedad definitivamente.
OSLO, NORUEGA / BARCELONA, ESPAÑA – Lo que en 2009 comenzó como un caso aislado con el famoso «paciente de Berlín», hoy se convierte en una tendencia científica imparable. La revista Nature Microbiology publicó este domingo los detalles del décimo caso de remisión del VIH en el mundo, un logro liderado por el Hospital Universitario de Oslo y el Instituto IrsiCaixa de Barcelona.
El protagonista es un hombre de 63 años —diagnosticado en 1987— quien, tras ser sometido a un trasplante de células madre para tratar un cáncer de sangre, ha logrado lo que parecía imposible: vivir sin rastro detectable del virus y sin necesidad de medicación antirretroviral desde hace cuatro años.
El factor genético: La llave de la cerradura
La clave de esta curación reside en una mutación genética denominada CCR5-delta 32. Esta alteración natural impide que el VIH penetre en los linfocitos T CD4, las células que el virus utiliza para replicarse.
En una movida sin precedentes, al no encontrar un donante compatible en los registros internacionales, los médicos optaron por el hermano del paciente. De forma inesperada, este resultó ser portador de la mutación, lo que permitió que el sistema inmunitario del receptor fuera «reiniciado» con defensas impenetrables contra el virus.
¿Es esta la cura para todos los pacientes?
A pesar del entusiasmo, la comunidad científica es cauta. La investigadora María Salgado, de IrsiCaixa, advierte que el trasplante de células madre es un procedimiento «muy agresivo» y solo se aplica a personas que padecen cánceres hematológicos graves.
«La esperanza y calidad de vida de las personas con VIH hoy es excelente gracias a los tratamientos actuales», explica Salgado. Sin embargo, el valor de estos diez casos no es el procedimiento en sí, sino lo que enseñan:
- Sin límite de edad: El paciente de Oslo es uno de los más longevos, demostrando que la cura no está limitada a jóvenes.
- Patrones comunes: Al sumar diez casos, los científicos ya pueden identificar patrones para diseñar terapias menos invasivas.
El futuro: Terapias CAR-T y edición génica
El éxito del paciente de Oslo impulsa ahora el desarrollo de estrategias que mimeticen este proceso sin necesidad de trasplantes. Entre las más prometedoras destacan:
- Terapia celular CAR-T: Modificar las propias células del paciente para que reconozcan y destruyan los reservorios del VIH.
- Terapias génicas: Utilizar herramientas de edición para inducir la mutación CCR5-delta 32 directamente en los pacientes, bloqueando la entrada del virus de forma permanente.
«Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional», concluye Javier Martínez-Picado, coordinador del consorcio IciStem 2.0.
Por Redacción Standard Digital News – Ciencia y Salud / 13 de abril de 2026








