El retorno a las aulas se llevará a cabo bajo el esquema 7+7. Tras casi dos años de educación a distancia, alumnos y docentes regresarán a las aulas de clase en Venezuela. Dsde hoy lunes 25 de octubre se dará inicio al nuevo año escolar 2021-2022 en Venezuela con el retorno a clases presenciales.
Esta decisión, que ha sido reiterada y replicada por las autoridades gubernamentales en todos los estados del país. El nuevo período escolar será desplegado mediante lo que el Presidente Maduro denominó el “plan para el retorno a clases seguro y progresivo”. Este plan se pondrá en práctica con la creación de “brigadas estudiantiles de bioseguridad en todos los niveles y modalidades”, que deberán establecerse en todos los centros educativos del país, de acuerdo con lo dicho por Maduro el pasado martes 19 de octubre.
Este retorno a clases presenciales, como ya había adelantado el Ejecutivo, se efectuará bajo el esquema 7+7 (cronograma que establece siete días de flexibilización, y luego siete días de cuarentena radical). Sin embargo, Maduro asomó que si los casos de covid-19 no disminuyen en la región capital las clases no podrán “flexibilizarse”.
¿Cuáles son los beneficios de ver clases presenciales?
Uno de los mejores beneficios de asistir al aula de clases es la socialización con los demás compañeros. Incluso con los profesores, quienes representan una figura de autoridad en el ámbito educacional. también los estímulos como el timbre, el espacio del recreo y las actividades recreativas, ayudan a segregar neurotransmisores placenteros.
La socialización, el contacto físico con prudencia, el desplazamiento y el respirar otros aires, tienen ventajas en cuanto al fortalecimiento de esquemas y de patrones de seguimiento de instrucciones”,
Otros beneficios asociados con el trabajo en equipo y con la actividad física posible gracias a los espacios que tienen las instituciones educativas para la recreación.
“Estar en un ambiente con otros niños de edades contemporáneas y socializar ayuda a la capacidad y el desarrollo de actividades cooperativas y de grupo. Además, al tener acceso a un espacio como la cancha o el patio sirve para realizar actividades físicas que, mientras veían clases en casa, no podían realizar”, recalcó.
Foto: EFE
Los especialistas acordaron que durante todo el tiempo de confinamiento los jóvenes tuvieron un choque importante al tener que asumir sus actividades diarias en el hogar. Por ello, ante un nuevo año escolar que apunta a ser presencial, es importante aplicar las herramientas necesarias lo antes posible, para hacer más sencillo el nuevo proceso de adaptación.
En lo sanitario
A estas alturas es difícil que cualquier niña o niño, al menos en espacios urbanos, no tenga familiaridad con las medidas de bioseguridad necesarias para minimizar la propagación del coronavirus. La distancia social, el uso de la mascarilla y el lavado frecuente de manos se han convertido en las nuevas prerrogativas de la vida cotidiana y la población infantil lo sabe de memoria.
No obstante, recalca la Unesco que es importante recordar a niñas y niños la importancia de mantener estricta atención a estas medidas, pero no desde la perspectiva del miedo sino desde la posibilidad de ser agentes de cambio para prevenir la expansión del virus y salvar vidas. No se trata de protegerse de los demás, sino de proteger a los demás. Visto desde la solidaridad es más fácil de comprender.
También es importante que en la medida de lo posible las niñas y los niños lleven en su morral gel antibacterial y también al menos una mascarilla adicional con la cual contar en el caso de sufrir un accidente con la que llevan puesta desde casa.
Por otro lado, el colegio deberá tomar medidas con respecto al contacto. El manual de la Unesco sugiere, por ejemplo, sustituir los deportes como el fútbol o el voleibol por otros de menos cercanía como los aeróbicos o correr, y siempre al aire libre.
De hecho, no escatimar en el uso de espacios abiertos para el mayor número de actividades escolares posibles. Asimismo, la administración de la cantidad de estudiantes por salón, la ventilación de las aulas, evaluar la necesidad real del uso del aire acondicionado, y establecer un protocolo ante el intercambio o préstamo de útiles y manipulación de herramientas o recursos de uso común, así como de los mecanismos para administrar los alimentos.











