LA GUAIRA – En medio de la tragedia humana y estructural que atraviesa el estado La Guaira tras los potentes terremotos de este miércoles, una nueva crisis ha surgido en el litoral venezolano: el saqueo sistemático de establecimientos comerciales. Durante la jornada de este jueves, decenas de locales, algunos gravemente afectados por los sismos, fueron blanco de grupos que irrumpieron para sustraer mercancía y diversos bienes.
El impacto de la anomia: Las escenas, que han circulado rápidamente en plataformas digitales, muestran el desconcierto en sectores como Catia La Mar. Mientras los equipos de socorro, voluntarios y fuerzas de seguridad redoblan esfuerzos bajo los escombros en busca de sobrevivientes, otros ciudadanos aprovecharon la vulnerabilidad de las estructuras destruidas para ingresar por la fuerza a los comercios.
Escenarios de vulnerabilidad
La situación ha generado una profunda indignación y preocupación tanto en las autoridades como en los sectores comerciales locales, que ya enfrentan pérdidas catastróficas tras el desastre natural. Según reportes gráficos captados en el terreno, los saqueos no se limitaron a productos de primera necesidad, evidenciando un clima de descontrol social en áreas donde la presencia de los servicios de orden público se ha visto superada por la prioridad de las tareas de rescate.
«Cientos de personas aprovecharon este jueves la situación de emergencia generada por los terremotos para ingresar y saquear diversos comercios», señalaron testigos y reportes periodísticos en la zona del desastre.
El dilema de la seguridad
El fenómeno ha complicado la operatividad de los organismos de emergencia, quienes deben ahora equilibrar las labores de búsqueda de víctimas con el resguardo de las zonas afectadas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, había declarado previamente a la región como «zona de desastre», desplegando un operativo nacional para canalizar ayuda, pero la falta de suministros y el trauma derivado de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 parecen haber detonado una crisis de convivencia adicional a la emergencia climática y geológica.
Para el sector empresarial local, la situación es crítica. Muchos comerciantes que intentaban recuperar insumos entre las ruinas de sus negocios han visto cómo sus establecimientos —ya sentenciados por el sismo— eran desmantelados por grupos oportunistas. Esta ola de actos delictivos añade una capa de complejidad a la recuperación del litoral, cuya infraestructura, ya severamente mermada por el movimiento telúrico, enfrenta ahora el desafío de restaurar el orden público mientras las réplicas continúan manteniendo en vilo a la población.
Las autoridades nacionales han instado a la ciudadanía a mantener el orden y la solidaridad, advirtiendo que los operativos de seguridad se intensificarán en los perímetros afectados para garantizar que la ayuda humanitaria y la integridad de las propiedades privadas sean respetadas durante este periodo de crisis nacional.
Por: Redacción Standard Digital News | Sucesos | Con información de agencias y EFE | 25 de junio de 2026








