El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó este viernes su participación directa en una operación de alta seguridad para el traslado de 13 kilogramos de uranio enriquecido desde territorio venezolano hacia los Estados Unidos. La carga, con una pureza superior al 20%, proviene del combustible de un reactor de investigación actualmente en desuso, marcando el cierre de un ciclo técnico y preventivo en materia de proliferación nuclear en la región.
Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela. La ejecución del operativo fue calificada por el organismo como una «operación compleja y delicada» que requirió una estrecha colaboración entre el Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela. Según el comunicado oficial emitido desde Viena, el material fue transportado bajo estrictos protocolos de seguridad tanto por vía terrestre como marítima, garantizando la integridad de la carga durante todo el trayecto desde Sudamérica hasta Norteamérica.
El despliegue logístico inició a finales de abril con un convoy nocturno, custodiado por efectivos del ejército venezolano, que partió desde la sede del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ubicado en los Altos de Pipe. El cargamento fue trasladado hasta Puerto Cabello, donde se embarcó en un buque británico con destino final al emplazamiento de Savannah River del Departamento de Energía de los EE. UU., en Carolina del Sur, donde se confirmó su llegada en «perfecto estado».
Este uranio, en forma de combustible nuclear enriquecido con el isótopo fisionable uranio-235, permanecía resguardado en el reactor de investigación del IVIC, el cual cesó operaciones en 1991. Durante sus tres décadas de actividad, dicha unidad utilizó suministros procedentes tanto de Washington como de Londres. Tras la exitosa culminación de esta misión, el OIEA aseguró que «ya no queda combustible en el reactor», cumpliendo así con los estándares internacionales de seguridad.
El esfuerzo se enmarca en una campaña global liderada por la agencia de las Naciones Unidas para minimizar los riesgos asociados al uranio altamente enriquecido en reactores de investigación. El OIEA explicó que, si bien estas instalaciones fueron diseñadas en las décadas de 1960 y 1970 bajo requerimientos técnicos específicos, la ciencia actual permite realizar la mayoría de estos experimentos con uranio de bajo enriquecimiento (LEU), reduciendo significativamente potenciales vulnerabilidades de seguridad a escala mundial.
Por: Standard Digital News – INTERNACIONAL-TECNOLOGÍA – SEGURIDAD / Con información de agencias y Foto cortesía / 8 de mayo de 2026
© 2026 Standard Digital News. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa.








