Djokovic da una lección a Medvedev para seguir con su reinado en Australia

Daniil Medvedev llegaba a la final del Open de Australia tras 20 victorias consecutivas, pero Novak Djokovic, el rey de Melbourne, le dio una lección de tenis en tres sets para conquistar por novena vez el torneo oceánico (7-5, 6-2 y 6-2) y sumar su decimoctavo grande, ahora dos menos que Roger Federer y Rafa Nadal. Después de perder una primera manga muy disputada, el ruso estuvo a merced del serbio, que desquició a su rival gracias a su solidez en una Rod Laver Arena con un 85% del aforo.

«Medvedev es uno de los jugadores más duros a los que me he enfrentado en la pista. He tenido una gran mezcla de sentimientos en las últimas semanas en Australia. Gracias a todos por hacer posible este torneo. Adoro esta pista, cada año que pasa la quiero más y más», explicó tras ganar Djokovic, de 33 años, que después de superar los problemas físicos ante Taylor Fritz llegó al partido por el título en un gran momento.

Adoro esta pista, cada año que pasa la quiero más y más»

Novak DjokovicTenista

El joven moscovita, de 25 años, afrontaba el duelo con unas credenciales temibles. Sin apenas errores y dominando prácticamente todos los registros en pista, Medvedev había sometido a sus rivales, incapaces de abordar su juego. Sin embargo, Djokovic le demostró que en las grandes citas se necesita algo más que la raqueta y la bola. Menos de dos horas aguantó en pista el ruso.

Djokovic, curtido en mil batallas, tuvo presente la amenaza de Medvedev desde el primer punto, consciente que debía jugar cada bola concentrado y tratando de buscar, sin pausa, los escasos puntos débiles de su oponente. Por contra, Medvedev no estuvo a la altura del reto, nada menos que plantar batalla al jugador más laureado de la historia en Australia. En cuanto el partido hizo cuesta arriba su cabeza voló y su tenis desapareció. 

Russia's Daniil Medvedev reacts as he plays against Serbia's Novak Djokovic during their men's singles final match on day fourteen of the Australian Open tennis tournament in Melbourne on February 21, 2021. (Photo by Patrick HAMILTON / AFP) / -- IMAGE RESTRICTED TO EDITORIAL USE - STRICTLY NO COMMERCIAL USE --
Daniil Medvedev, desesperado ante Djokovic. PATRICK HAMILTON / AFP

Los primeros puntos ya fueron un indicio de la diferente mentalidad con la que afrontaron el partido ambos tenistas. Tal y como marcan los cánones en una final de Grand Slam, Djokovic empezó con un gran ritmo, mientras que Medvedev comenzó con una marcha menos y se vio con un break en contra en su primer saque. El ruso recuperó la igualdad en el set en el quinto juego, pero prácticamente fue su última reacción en el encuentro. 

De  nuevo el balcánico impuso su veteranía en el momento decisivo, en el duodécimo juego, cuando Medvedev sacaba para llegar al tie break. Fue entonces cuando volvió a verse pequeño ante el gigante de Belgrado, que en un abrir y cerrar de ojos se puso con tres bolas de set. Salvó dos, pero a la tercera el número uno cerró la manga. Fue el principio del fin para Medvedev.

Normalmente frío e impasible, acometiendo sus golpes prácticamente como un robot, esta vez Medvedev demostró, quizá demasiado, que es humano. Perdió los nervios y la estrategia ante un Djokovic inabarcable, imperial con su revés y siempre presentando puntos muy incómodos para su rival, que como en la final del US Open del 2019 ante Nadal notó la presión de enfrentarse a una leyenda viva del tenis. Una y otra vez Medvedev se precipitó, con bolas a la red o fuera de los márgenes de la pista. El ‘chacal’ tenía totalmente controlada a su presa. 

No hubo partido a partir del segundo set, más preocupado Medvedev de expresar con gestos su impotencia que de encontrar soluciones. El ruso rompió el saque a Djokovic en primer juego del segundo set, pero fue un espejismo. El balcánico le hizo un contrabreak y sumó otras dos nuevas roturas para poner una ventaja insalvable.

Medvedev, que no ha remontado nunca dos sets en contra, tampoco tuvo ni la oportunidad de entrar en el partido en el tercer set. Volvió a tener la ocasión de romper el servicio a Djokovic en el primer juego y sin embargo fue el balcánico el que en dos ocasiones logró la rotura. El tramo final del encuentro fue un tobogán para un Djokovic que da otro paso en la titánica lucha con Nadal y Federer por convertirse en el mejor jugador de tenis de la historia.

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