Maracaibo. Entre lágrimas de emoción, plegarias e incalculables manifestaciones de fe, la milagrosa imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá descendió de su nicho para reencontrarse con la multitud de devotos que abarrotó la plazoleta de la Basílica en una jornada imborrable para el pueblo zuliano.
El tradicional rito sagrado representó una caricia de paz, aliento espiritual y esperanza en medio de las dificultades que aquejan al planeta, renovando la certeza colectiva de que Jesucristo es la roca y fortaleza de todos los creyentes.
La bajada estuvo enmarcada por los acordes gaiteros del conjunto Los Chiquinquireños, quienes junto a la icónica voz de Neguito Borjas y otros talentos locales, transformaron la oración en música para rendir un tributo sublime a la patrona zuliana.
La Misa fue guiada por el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje Ayala, en compañía del párroco de la Basílica, presbítero Nedward Andrade, así como del cuerpo de sacerdotes .
En una sola voz, los presentes elevaron sus plegarias por el bienestar de Venezuela y por los damnificados por inclemencias climáticas, mientras el ensamble Gospel Alma & Voces elevó solemnes cantos litúrgicos para glorificar al Creador.
En su homilía, monseñor dedicó oraciones especiales a las personas enfermas y desprotegidas, al tiempo que envió un mensaje de solidaridad y pronta recuperación al papa León XIV.
Durante su alocución, Azuaje señaló que redactó su mensaje mientras superaba el virus del Covid, el cual continúa presente en el ambiente, por lo que se unió en plegaria por todos los convalecientes en hogares y centros de salud, especialmente por los más frágiles. Asimismo, expresó el afecto filial de la comunidad hacia el papa León XIV, quien también ha atravesado complicaciones de salud, pidiendo a Dios por su completa sanación para que continúe guiando a los creyentes, y enviándole un saludo y oración desde el territorio zuliano.
Asimismo, el arzobispo enfatizó el profundo valor emocional que tiene esta tradición para la feligresía, la cual aguarda cada año el momento en que su patrona desciende para bendecirla, destacando que el pueblo devoto espera con entusiasmo esta eucaristía en la que la Virgen deja su altar para entrar en el corazón de cada familia y comunidad, entregando a su hijo amado, Jesucristo.
Añadió además que la tarea permanente de la Chinita es presentar a su Hijo para que su luz ilumine la historia, la cultura y las luchas diarias del pueblo zuliano, acompañándolo como Madre en un caminar donde la comunidad combate, canta y reza.
El líder pastoral culminó su intervención expresando un mensaje de optimismo al convocar al pueblo fiel de Dios en el Zulia a alegrarse y gozarse.
La solemnidad de este año se desarrolló bajo el lema “Reina del universo, esperanza de nuestras vidas: danos consuelo, paz y alegría”, en el marco de los 317 años del milagro de la Tablita, los 84 años de la coronación canónica de la Virgen y el 125.º aniversario de la Sociedad Religiosa Servidores de María.
Al concluir el acto litúrgico, la sagrada Reliquia inició su recorrido procesional por las calles contiguas al templo, reencontrándose de cerca con los miles de asistentes que la vitorearon a su paso.
El evento congregó a más de 40 mil creyentes y contó con la presencia de autoridades institucionales como el alcalde bolivariano de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, junto a la primera dama municipal, Ana Clara Barboza de Di Martino; el gobernador del estado Zulia, Luis Caldera, acompañado de la primera dama regional, Roselyn López de Caldera; Magdely Valbuena, presidenta del Consejo Legislativo del estado Zulia, además de representantes civiles y militares.
Con el corazón henchido de fe, la grey zuliana vivió así una jornada inolvidable de amor y fervor mariano junto a su patrona.

Por Standard Digital News Claudia Gutiérrez CNP 10804/Categoría: Religión/ Bajada de la Chinita/Trabajo Especial/Fecha 31 de octubre de 2026








