Un jurado de Los Ángeles determina que las tecnológicas actuaron con «malicia» al perjudicar la salud mental de una menor. El fallo abre la puerta a miles de demandas y amenaza el modelo de «scroll infinito» y algoritmos de retención.
LOS ÁNGELES, EE. UU. – En una decisión que ha sacudido los cimientos de la industria tecnológica, un jurado de California declaró este miércoles a Meta (matriz de Instagram y Facebook) y YouTube (propiedad de Google) responsables de causar daños psicológicos a una joven mediante el diseño deliberadamente adictivo de sus redes sociales. La sentencia impone una indemnización de 6 millones de dólares, pero su verdadero impacto reside en el precedente legal que establece para el futuro de la economía de la atención.

Un veredicto contra la «negligencia de diseño»
El jurado no solo halló a las empresas culpables de negligencia, sino que escaló la sanción al determinar que existió conducta abusiva y fraude. De los 6 millones totales, 3 millones corresponden a daños punitivos, una figura legal reservada para castigar comportamientos corporativos considerados malintencionados.
La responsabilidad fue distribuida otorgando un 70% de la carga a Meta y un 30% a YouTube. Según el panel, ambas compañías sabían —o debían haber sabido— que sus servicios representaban un peligro para los menores, omitiendo cualquier advertencia efectiva a los usuarios y sus representantes legales.
El testimonio de Zuckerberg: El punto de quiebre
Uno de los momentos determinantes del juicio fue la comparecencia de Mark Zuckerberg. Según declaraciones de miembros del jurado tras el veredicto, el testimonio del CEO de Meta resultó evasivo y contradictorio.
«Él es el gurú y debió saber exactamente qué decirnos en lugar de cambiar su versión constantemente. Eso no nos cayó bien«, declaró Victoria, una de las integrantes del jurado, evidenciando que la estrategia de defensa de la cúpula de Meta fracasó en conectar con la sensibilidad del tribunal.
De la curiosidad infantil a la dependencia digital
El caso de la demandante, identificada como Kaley (K.G.M.), sirvió como el «caso modelo» para más de mil litigios pendientes. Kaley comenzó su exposición a YouTube a los seis años y a Instagram a los nueve. La defensa logró demostrar cómo funciones técnicas como:
- Scroll infinito: El desplazamiento sin fin que impide las pausas naturales.
- Reproducción automática: La continuidad de video que anula la toma de decisiones.
- Contadores de «Likes»: El sistema de validación social que afecta la autoestima de los menores.
Estas herramientas, según el abogado acusador Mark Lanier, fueron diseñadas bajo una premisa de codicia corporativa para maximizar el tiempo de permanencia a costa de la estabilidad emocional de los jóvenes.
Una amenaza existencial para el modelo de negocio
Aunque 6 millones de dólares es una cifra marginal para empresas que facturan miles de millones en publicidad, los analistas advierten que el peligro es estratégico. Si las apelaciones de Meta y YouTube fracasan y se ven obligadas a rediseñar sus algoritmos para eliminar las funciones adictivas, el tiempo de uso de las aplicaciones podría desplomarse, afectando directamente su capacidad de venta publicitaria.
Este fallo se suma a otra derrota legal sufrida por Meta el pasado martes en Nuevo México, donde se le responsabilizó de permitir que menores fueran vulnerables ante depredadores en sus plataformas. La industria enfrenta ahora un escenario de rendición de cuentas sin precedentes que podría cambiar la forma en que consumimos internet para siempre.
Por Redacción StandardDigitalNews – Internacional / Con información de agencias / Fotos cortesía / 25 de marzo de 2026








