CARACAS.– En medio de una inflación galopante que pulveriza de forma continua el poder adquisitivo de los ciudadanos, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) comunicó de manera oficial que este martes procederá a liquidar los fondos de la asignación económica correspondiente al mes de agosto.
El anuncio, no obstante, ha encendido nuevamente el descontento y las críticas en las plataformas digitales debido al ínfimo valor real de la bonificación, la cual se mantiene anclada a un sueldo mínimo legal que no experimenta mejoras sustanciales desde hace años.
A través de sus canales informativos institucionales en la red social Instagram, la entidad estatal divulgó las pautas de la jornada de recaudación: “El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales notifica a toda la población pensionada que este martes 21 de julio de 2026 se realizará el aporte económico correspondiente al mes de agosto”. El organismo complementó la información aduciendo que su meta prioritaria consiste en “optimizar el servicio a sus beneficiarias y beneficiarios”, exhortando de forma vehemente al uso de canales alternativos digitales.
La brecha cambiaria y el costo de la canasta básica
El importe devengado por el sector de la tercera edad sigue congelado en la cifra nominal de 130 bolívares mensuales. Al evaluar este monto bajo la lupa de los indicadores cambiarios regulados por el Banco Central de Venezuela (BCV), la realidad financiera resulta devastadora: la mensualidad apenas equivale a 0,17 dólares estadounidenses, calculados sobre una tasa referencial oficial que se posiciona en 736,93 bolívares por divisa norteamericana. Al realizar la conversión basándose en la cotización oficial del euro, tasado por el ente emisor en 843,19 bolívares, el subsidio total se reduce a unas imperceptibles 0,15 unidades de la moneda europea.
Especialistas económicos independientes y gremios de trabajadores independientes coinciden en señalar que estas cifras sitúan a los adultos mayores en una condición de vulnerabilidad extrema, catalogada técnicamente como pobreza absoluta según los estándares internacionales. El valor total de la pensión oficial en Venezuela no alcanza en la actualidad para adquirir siquiera un producto básico de la dieta diaria, como un huevo o un trozo de pan, forzando a los beneficiarios a depender de las remesas de familiares en el exterior, trabajos informales de subsistencia o de los bonos complementarios otorgados discrecionalmente a través del Sistema Patria.
El llamado institucional a la banca digital
Frente a las persistentes fallas de liquidez física en los cajeros automáticos del sistema financiero público y privado, las autoridades del Seguro Social enfatizaron la necesidad de migrar los consumos hacia las plataformas virtuales. En su misiva digital, el organismo gubernamental instó a sus «amigas o amigos pensionados» a emplear «todos los medios electrónicos posibles» con la finalidad de propiciar una mayor comodidad en la ejecución de sus transacciones ordinarias, concluyendo con una invitación formal a seguir avanzando de manera conjunta hacia la consolidación de un “seguro más social”.
Pese a las exhortaciones de la gerencia del Ivss, la realidad en las entidades bancarias de las principales urbes del país suele evidenciar escenarios complejos cada mes. Miles de ancianos, muchos de ellos sin acceso a dispositivos inteligentes o carentes de formación en alfabetización digital, se ven obligados a formar extenuantes filas desde las madrugadas para intentar retirar el dinero en efectivo o solventar los recurrentes bloqueos de sus claves bancarias, evidenciando la profunda brecha entre las directrices electrónicas del Estado y la cotidianidad operativa de los pensionados venezolanos.
Por: Redacción Standard Digital News | Sección: Economía – Social | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 20 de julio de 2026








