Jóvenes sobreviven hurgando en la Cañada Silva de San Francisco (+Fotos) - Standard Digital News | Noticias verdaderas de Venezuela y el Mundo

Jóvenes sobreviven hurgando en la Cañada Silva de San Francisco (+Fotos)

John David Hernández y Luis Alejandro Camacho son dos jóvenes de no más de 30 años de edad. Ellos, junto a un grupo de chamos, entre los 15 y 30 años, provienen de diferentes sectores de San Francisco, Zulia. Nunca se divisan las mismas personas. Cada día hay un grupo diferente.

Y es que al parecer lo que buscan en la Cañada Silva es rentable, porque trasladarse desde Negro Primero o desde La Parroquia El Bajo hasta la Cañada Silva en la Cuarenta de San Francisco a pie, no es una travesía fácil.

Pies bien metidos en las aguas negras de la cañada. Algunos usan botas, otros no temen contaminarse y se zambullen hasta los tobillos o hasta donde les llegue el agua.

Ante este acontecer un grupo de muchachos sencillos buscan la vida. Así lo dice uno de los menores de edad que allí trabajan. Por motivos de protección a su identidad lo llamaremos Ángel.

Ángel tiene 15 años y sus padres no saben mucho de él. Solo que debe defenderse solo. Se le preguntó lo que buscaba y respondió “coquitos, son unos animales que sirven para los peces, son muy pequeños, no se ven casi”.

Los coquitos son un animal que consumen los peces Betta. Estos son ornamentales y de fácil comercialización por su belleza exótica y coloridas aletas. Pueden venderse en el mercado entre 15 mil a 30 mil bolívares en efectivo.

Angél, John David y Luis Alejandro los venden al mayor, y los envían a Colombia. Como no tienen los recursos para alimentarlos, decidieron visitar la Cañana Silva para recolectar estos animalitos que sirven como alimento vivo y fomentan el rápido crecimiento del pez.

Para criarlos realizan un proceso de reproducción en frascos. Meten al pez macho con la hembra y esperan que el marcho haga desovar a la hembra. Luego éste coloca los huevos en un nido hecho de burbujas y en 24 horas nacen los alevines, que pueden ser por camada entre 200 o 350 crías que posteriormente son alimentadas con la yema del huevo hervida en pequeñas porciones.

Luego almacenan las camadas en anillos sellados con cemento que ambientan con algas, mayormente paticos de agua.

Ángel comenta que “con este método puede ayudar a su familia, ayudarse a él mismo y no morir o desfallecer en el intento de supervivencia”. Porque entiende y sabe que la vida está dura, pero da a entender con la mirada: que siempre hay una oportunidad para progresar.

John David y Luis Alejandro no se avergüenzan. Les gusta criar peces. Dicen que “en esta parte de la Cañada Silva es donde se puede conseguir mucho este alimento vivo porque se estanca”.

El agua debe estar quieta para que la recolecta de este ser vivo pueda ser sencilla. Entonces esperan que cese la corrida de la cañada. Cuando está muy caudalosa no se ve ni un alma, pero al estancarse, los muchachos regresan.

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