Maracaibo ha dado un paso definitivo hacia la sostenibilidad con la aprobación unánime de la Ordenanza sobre Arboricultura Urbana para la Mitigación Climática. En una sesión extraordinaria, el Concejo Municipal Bolivariano, bajo la dirección de la concejala Dessiree Fernández, formalizó este instrumento jurídico que posiciona a la capital zuliana como pionera en la lucha contra el cambio climático desde el ámbito local. El recinto legislativo se convirtió en el punto de encuentro para diversos voceros del sector ecologista e institucional, quienes celebraron la culminación de un proceso que promete transformar la gestión ambiental del municipio.

La concejala Fernández, visiblemente satisfecha, calificó el veredicto como un logro histórico y un motivo de orgullo para Venezuela, extendiendo un reconocimiento especial a las agrupaciones ambientalistas que trabajaron hombro a hombro para hacer realidad esta normativa.
La estructura del texto legal destaca por su rigor técnico, al integrar más de 130 artículos distribuidos en 16 capítulos. Esta pieza legislativa es el resultado de una amplia concertación entre el sector público, la empresa privada, movimientos sociales y la academia. A partir de ahora, se establecen rutas claras para la operatividad del vivero municipal, la salvaguarda de especies, la creación de bancos de germoplasma y la catalogación científica de la vegetación local.
En este contexto, Janner Pérez, titular del Instituto Municipal del Ambiente (IMA), enfatizó que la ordenanza representa un salto cualitativo hacia un desarrollo urbano sostenido. Pérez subrayó que la normativa dotará a la administración local de herramientas operativas especializadas, permitiendo que las prácticas sustentables lleguen directamente a los sectores populares, al tiempo que insistió en que la transformación de la ciudad requiere una evolución cultural basada en la formación ecológica. Este nuevo marco legal trasciende la simple regulación, pues plantea un cambio de paradigma en la relación del ciudadano con su entorno.
La ordenanza contempla estrategias de sensibilización que buscan que cada habitante se convierta en un guardián de su espacio, fomentando el sentido de pertenencia y la responsabilidad colectiva necesaria para garantizar que los árboles y áreas verdes sean valorados como elementos esenciales para la salud pública y el bienestar social en la calurosa capital zuliana.
Por su parte, Anderson Durán, subsecretario de Ambiente regional, exaltó el alcance metropolitano de la medida y su capacidad para redefinir el entorno urbano. Durán hizo un llamado a la juventud, a las comunidades y al poder popular para que adopten este reglamento como propio, asegurando así la preservación de los pulmones verdes y el rescate de las especies autóctonas en una ciudad que hoy se erige como el modelo a seguir del ecosocialismo urbano nacional.
Finalmente, se proyecta que la implementación de esta ordenanza sirva como un catalizador para la inversión en proyectos de infraestructura verde, permitiendo que Maracaibo acceda a nuevas formas de financiamiento y cooperación técnica internacional enfocadas en la resiliencia climática. Con esta visión, la municipalidad no solo busca mitigar el calor extremo, sino también convertir a la ciudad en un laboratorio vivo de soluciones ambientales que puedan ser replicadas en otras latitudes del país. El acto de aprobación contó con la presencia de figuras clave del ámbito ambiental y gubernamental.
Entre los asistentes destacaron Jackeline Pérez Achamo; el G/D Édgar Jiménez Hernández, titular del ICLAM; Arcadio Delgado, al frente del Parque Monumental Ana María Campos; y representantes de Inparques. Asimismo, se hicieron presentes delegaciones de la red Real de Viveristas Voluntarios de Maracaibo, la fundación Corazón Verde y el Movimiento Ambientalista Mangle, quienes junto a las autoridades celebraron este avance fundamental para el futuro de la región.


Por Claudia Gutiérrez








