CARACAS.– Considerado popularmente como una jornada aciaga y de presagios desfavorables, el martes 13 mantiene una arraigada presencia en el imaginario colectivo de España, Grecia y gran parte de los países de América Latina. Esta fecha, inmortalizada en el acervo popular mediante el célebre refrán «En martes 13, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes», lleva a millones de personas a extremar cautelas en sus actividades cotidianas, postergar decisiones de envergadura y acudir a diversos mecanismos de protección simbólica.
Las raíces de esta aprensión se fundamentan en una convergencia de factores lingüísticos, teológicos y cronológicos. En primera instancia, el segundo día de la semana debe su denominación a Marte, la deidad romana vinculada históricamente con la conflagración bélica, la destrucción, la sangre y los conflictos violentos. Por otra parte, la cifra trece arrastra una carga negativa a lo largo de múltiples relatos ancestrales: en la tradición cristiana evoca la Última Cena con sus trece asistentes —siendo el último de ellos Judas Iscariote—, mientras que en la escatología del libro bíblico del Apocalipsis el capítulo trece se reserva para la figura de la bestia y el Anticristo. Paralelamente, en la mitología nórdica, el astuto dios Loki irrumpió como el decimotercer invitado en el banquete del Valhalla, desencadenando la tragedia.
Acontecimientos históricos, impacto en la vida diaria y fobia social
La cultura popular ha reforzado progresivamente este halo de fatalidad al asociar la combinación del día y el número con hitos funestos del pasado, entre los que destacan la caída de Constantinopla ante las fuerzas otomanas o la mítica confusión de lenguas acaecida durante la construcción de la Torre de Babel. Estas referencias han calado profundamente en la sociedad moderna, derivando en el fenómeno clínico denominado Trezidavomartiofobia, el cual describe el miedo irracional y desproporcionado hacia esta fecha en el calendario.
En la práctica habitual, los preceptos de la tradición aconsejan no emprender viajes interurbanos o trasatlánticos, no firmar acuerdos comerciales o financieros, abstenerse de concretar matrimonios y evitar las mudanzas residenciales durante estas 24 horas. Asimismo, los comportamientos fóbicos se extienden al ámbito urbano y aeronáutico, manifestándose en la omisión del piso número trece en la arquitectura de rascacielos o en la eliminación de la fila trece en las filas de asientos de aviones comerciales.
Prácticas de resguardo y rituales de protección popular
Para contrarrestar la supuesta carga de malas energías atribuida a la jornada, quienes comulgan con estas costumbres suelen recurrir a diversos amuletos y rituales folclóricos. Entre las prácticas más extendidas figura el uso de una cinta de color rojo anudada en la muñeca izquierda, el porte de un diente de ajo entre las pertenencias personales o la colocación de canela en la entrada principal del hogar con la finalidad de ahuyentar las malas influencias.
A pesar de que el razonamiento científico y los análisis estadísticos han demostrado de manera reiterada que el martes 13 no registra una mayor incidencia de siniestros o acontecimientos desfavorables en comparación con cualquier otra fecha, la tradición se mantiene viva como un testimonio cultural que refleja la fascinación humana por el misterio y el destino.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Cultura y Curiosidades | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 13 de octubre de 2026








