CARACAS — En un comunicado oficial que busca frenar la propagación de informaciones no confirmadas, la Fundación Nacional de Parques Zoológicos, Zoocriaderos y Acuarios (Funpzza) ha aclarado que Venezuela no tiene previsto, ni bajo evaluación, recibir ejemplares de hipopótamos (Hippopotamus amphibius) procedentes de Colombia. La declaración surge tras la reciente autorización de eutanasia por parte del gobierno colombiano para controlar la sobrepoblación de esta especie invasora en el río Magdalena.
Desmentida oficial y jerarquía institucional
La institución fue enfática al señalar que las versiones que circulaban en diversos portales digitales carecen de fundamento administrativo. «Se desconoce las declaraciones emitidas por algunas organizaciones no gubernamentales internacionales, que han sido replicadas por algunos medios de comunicación y portales informativos, en relación a supuestos acuerdos y/o propuestas en torno la importación de ejemplares», reza el texto difundido por Funpzza.
El organismo recordó que cualquier movimiento transfronterizo de fauna silvestre debe pasar por un tamiz institucional estricto, subrayando que el Ministerio para el Ecosocialismo «es la Autoridad Nacional Ambiental y ente máximo responsable de la gestión de la diversidad biológica, por lo que se constituye en la única instancia mediante la que se gestionan este tipo de actividades».
Esta aclaratoria pone fin a las especulaciones que sugerían que centros de conservación venezolanos podrían servir como destino para los animales que Colombia busca reubicar o sacrificar. «Desde Funpzza, se aclara que hasta la fecha no se maneja ningún plan al respecto. Continuamos con nuestro compromiso para el fortalecimiento de los centros de conservación, el bienestar y la conservación de nuestra fauna», puntualizó la fundación.

El dilema ambiental en el río Magdalena
La problemática de los denominados «hipopótamos de Pablo Escobar» ha escalado hasta convertirse en una crisis ecológica sin precedentes en la región. Lo que comenzó en la década de los ochenta con la introducción ilegal de cuatro ejemplares por parte del extinto narcotraficante, se ha transformado hoy en una población de casi 200 individuos salvajes.
Sin medidas de control efectivas, el Ministerio de Ambiente colombiano estima que la población podría dispararse hasta los mil ejemplares para el año 2035. Ante este escenario, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, confirmó que el sacrificio de 80 animales se presenta como una medida necesaria después de que ningún país aceptara formalmente recibir a los ejemplares bajo las condiciones requeridas.

Riesgos ecológicos y humanos
La urgencia de las autoridades colombianas responde a un informe técnico del Instituto Humboldt (2022), que advierte sobre el desplazamiento de especies nativas como el manatí y la alteración de los ecosistemas acuáticos. Además, la naturaleza territorial y agresiva del hipopótamo representa una amenaza constante para las comunidades ribereñas.
A pesar de que organizaciones como Vantara han ofrecido respaldo —afirmando que «con ciencia sólida y una planificación cuidadosa, es posible proteger a las comunidades ribereñas, preservar los ecosistemas y salvar la vida animal»—, la realidad operativa y la negativa de naciones vecinas como Venezuela estrechan el margen de maniobra para una solución que no implique la eutanasia masiva.
Por: Redacción Standard Digital News – AMBIENTE / Con informacion de agencias y comunicados oficiales / 15 de mayo de 2026








