NUEVA YORK.– Los principales indicadores de Wall Street abrieron con severas pérdidas la mañana de este lunes 14 de septiembre de 2026, encabezados por un marcado retroceso en las acciones de las corporaciones tecnológicas. El pánico inversor se desencadenó luego de que los máximos exponentes del desarrollo de la inteligencia artificial de vanguardia emitieran una inédita solicitud para desacelerar el ritmo de avance de esta tecnología. A la turbulencia del sector tecnológico se sumó la escalada en las cotizaciones internacionales del petróleo y la incertidumbre en los mercados ante la inminente reunión de la Reserva Federal estadounidense programada para esta semana.
El índice de alta ponderación tecnológica Nasdaq Composite experimentó un retroceso inicial del 0,85 %, arrastrado principalmente por la desvalorización en el segmento de semiconductores, donde gigantes como Nvidia cedieron terreno. En la misma línea, el Dow Jones de Industriales descendió un 0,31 %, mientras que el S&P 500 registró un repliegue del 0,58 %. El impacto negativo se extendió hacia las plazas financieras de Asia, donde los fabricantes de chips de memoria SK Hynix y Samsung padecieron pronunciados descensos, registrando la firma surcoreana una caída superior al 4 %.
Las empresas con mayor tracción en el área de supercomputación sufrieron las correcciones más severas de la sesión. Las firmas Marvell y SK Hynix registraron desvalorizaciones de hasta el 7 % cada una, secundadas por caídas del 6 % en los títulos de CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD, al tiempo que Micron y Super Micro retrocedieron un 5 %. Incluso los colosos de la industria de semiconductores, Nvidia y Broadcom, negociaron con contracciones del 3 % en sus cotizaciones bursátiles.
La advertencia de los líderes tecnológicos y el peso de los factores macroeconómicos
El sacudón en los mercados bursátiles se gestó durante el fin de semana tras las reflexiones públicas de Dario Amodei y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI. En un escrito difundido el sábado, Amodei argumentó: «En los últimos meses me convencí de que abordar plenamente los riesgos exige aún más prudencia: no solo invertir en prevención de riesgos, sino ajustar el ritmo del avance de las capacidades para que la prevención de riesgos pueda mantenerse a la par. Debemos desacelerar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. El progreso seguirá pareciendo rápido, y debemos hacer un uso sabio del tiempo que ganemos».
Posteriormente, Sam Altman respaldó la tesis de Amodei a través de un pronunciamiento emitido en la red social X, precisando los riesgos de una deriva tecnológica incontrolada: «Hay dos formas en que el avance de la IA podría salir muy mal, y que debemos evitar. Primero, podríamos perder el control del futuro frente a la IA. Esto es inaceptable; estamos sin disculpas del lado de la humanidad, y la IA siempre debe servir a las personas. Segundo, podríamos terminar en un mundo con demasiada concentración de poder. Si una IA extraordinariamente poderosa es utilizada por una persona o una empresa para imponer su visión del mundo a todos los demás, los resultados podrían ser extremadamente distópicos». Ante este escenario, la analista de la firma Bernstein, Madison Rezaei, matizó que los planteamientos buscan minimizar fallas de seguridad y no suspender el gasto de capital, aunque reconoció que entre los inversores han surgido severas interrogantes sobre las implicaciones de una eventual desaceleración en el entrenamiento de modelos.
A la volatilidad del sector tecnológico se sumó la presión sobre el mercado energético debido al repunte del crudo, provocado por el cierre del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita a causa de ataques con drones ejecutados por rebeldes hutíes de Yemen. Con los barriles marcando precios por encima de los 100 dólares, el recrudecimiento de las tensiones en el estrecho de Ormuz y el control insurgente sobre Bab al-Mandeb encarecieron los combustibles. El diésel en suelo estadounidense alcanzó un pico histórico de 6,23 dólares el galón, elevando la presión sobre el presidente Donald Trump en la antesala de las elecciones legislativas de medio término. Paralelamente, los rendimientos del bono del Tesoro a 10 años treparon al 4,99 %, incrementando al 88,5 % las apuestas a favor de un nuevo incremento de tasas por parte de la Reserva Federal durante su reunión del miércoles, luego de que la inflación mensual de agosto se ubicara en 0,3 %.
Por: Redacción Standard Digital News | Categoría: Economía y Tecnología | Con información de Agencias / Fotos cortesía | Fecha: 14 de septiembre de 2026








