El pasado lunes 26, el recién electo gobernador del estado Zulia, Luis Caldera, acudió a la Basílica en un gesto de agradecimiento. Su visita simbolizó el reconocimiento por un proceso electoral transcurrido en paz y por la contundente muestra de confianza depositada en las urnas. La victoria abrumadora, lograda en los veintiún municipios zulianos con un margen significativo, marca el inicio de una dedicación inquebrantable a la prosperidad económica de la entidad, a partir del 25 de mayo.
El futuro mandatario zuliano ya ha iniciado la estructuración de las comisiones de enlace que supervisarán la entrega de la gobernación. Un equipo jurídico especializado ha sido constituido para asegurar que el traspaso administrativo se realice de manera prudente y estrictamente conforme al marco legal vigente. Se ha valorado positivamente el llamado a la concordia y al respeto institucional emitido por el gobernador saliente.
Desde su posición de liderazgo emergente, Caldera ha extendido una convocatoria abierta a todos los segmentos de la sociedad zuliana. Su propósito es que se sumen activamente a la edificación de un nuevo capítulo regional. La agenda política de Luis Caldera, a partir de este momento, priorizará la convocatoria inclusiva y el establecimiento de canales de diálogo con una amplia gama de actores sociales y económicos. Con este fin, se ha programado el comienzo de una «ronda del diálogo» para el próximo jueves, a las nueve de la mañana.
Estas importantes reuniones exploratorias, que se iniciarán el jueves por la mañana, se extenderán a lo largo de tres días: miércoles, jueves y viernes. Abarcarán la participación de sectores empresariales, agrícolas, productivos e instituciones diversas. El objetivo central de estos encuentros es obtener una evaluación exhaustiva de la situación actual del estado, lo que permitirá a la administración entrante implementar acciones directas y orientadas a resultados desde el primer día, evitando cualquier periodo de inacción entre el gobierno saliente y el entrante.
Caldera enfatizó la extrema urgencia de la coyuntura, señalando que servicios fundamentales como la dotación hospitalaria no admiten dilaciones. Las primeras evaluaciones de la Gobernación del estado Zulia sugieren una infraestructura debilitada y una capacidad operativa limitada, particularmente en el ámbito de la salud. Ante este escenario, el nuevo liderazgo ha sido enfático en que no se permitirán transiciones prolongadas; la acción será inmediata, respaldada por el mandato popular expresado en las urnas, la inminente proclamación oficial y el respaldo del Gobierno Nacional.
El gobernador electo manifestó su preocupación por los pacientes en lista de espera y el futuro de los programas sociales destinados a la juventud. En el aspecto financiero y organizativo, ha expresado la intención de asegurar la continuidad de aquellas iniciativas con un claro impacto social positivo, como el sistema de becas. Estas no solo serán mantenidas, sino que se ha proyectado su fortalecimiento y expansión, incorporando a las diecisiete universidades presentes en el estado.
La visión de la nueva gestión se cimenta en el trabajo incansable, la eliminación de barreras y la construcción de lazos de entendimiento. El fin primordial es lograr la cohesión del Zulia, con la expectativa de que, en un corto periodo, la región experimente una mejora palpable en la atención ciudadana. Se busca erradicar la pasividad, las excusas y, sobre todo, la desunión que ha caracterizado periodos anteriores en la política regional.
Texto Claudia Gutierrez /foto Cortesia








